Un indocumentado víctima del odio: “No queremos ir a ningún lugar, nos da miedo que se vayan a burlar de nosotros”

, , | 22 noviembre, 2016

Josué Campos y su esposa salieron a comer en un restaurante de comida rápida en Carolina del Norte el día después de la elección presidencial y cuentan que los empleados se burlaban de ellos, presumen que por ser latinos. 

cdn1-uvnimg-comPATRICIA CLAREMBAUX. UNIVISIÓN.- Josué David Campos invitó a almorzar a su esposa al restaurante Firehouse Sub, en Gastonia, Carolina del Norte, tal como había hecho en distintas ocasiones en los últimos dos años. Solo que ese miércoles era 9 de noviembre, justo el día después de las elecciones presidenciales en las que resultó ganador el republicano Donald Trump.

“Nomás abrimos la puerta (del restaurante) y las muchachas (las empleadas) empezaron a secretear y a reírse de nosotros”, cuenta este salvadoreño de 29 años, que entró a Estados Unidos en 2006, sin documentos, guiado desde su país por un coyote y huyendo de la violencia de las pandillas.

Esa tarde, en el Firehouse el televisor del lugar estaba encendido, recuerda Campos. Trump celebraba su victoria.

El joven asegura que las empleadas cotilleaban entre ellas; presume que hablaban de él y su esposa. “La persona que me atendió se hacía la que no entendía mi inglés y yo le estaba diciendo bien las cosas. Me tomó la orden y luego me preguntó mi nombre, se lo di y me pidió deletrearlo. Todas se reían de mí”, cuenta.

Campos nunca escuchó qué secreteaban las trabajadoras del restaurante de comida rápida, pero asegura que ese día se sintieron tan avergonzados con las burlas, que ahora su esposa y él no quieren salir de casa: “Ni siquiera quisimos hablar. Hasta el hambre se me quitó. Me sentí muy mal. Ahora no queremos ir a ningún lugar, nos da miedo que se vayan a burlar de nosotros”.

Al terminar de comer, ambos se marcharon del lugar, sin defenderse, sin denunciar ante el gerente del restaurante lo que les había ocurrido.

Univision consultó por teléfono a Firehouse Subs de Gastonia para corroborar el testimonio del salvadoreño. Pero su gerente, quien pidió resguardar su nombre, dijo no tener información alguna.

El último reporte del FBI (2015) informa un total de 5,479 incidentes de odio reportados en Estados Unidos durante 2014. De ellos, 47% fueron de origen racial.

¿Es normal?

El Southern Poverty Law Center compiló un total de 584 incidentes de intimidación y acoso la semana después de la elección: 206 fueron contra inmigrantes. La mayoría (65%) se reportó durante los tres días siguientes a la elección.

Un incidente de odio es aquel que tiene motivaciones racistas o basadas en prejuicios, aunque no necesariamente es considerado un crimen. Puede incluir desde bromas ofensivas hasta acoso, agresiones o intimidación. La naturaleza de estos hechos hace que, en muchos casos, tomar acciones para reprender al victimario sea más complicado.

El de Campos y su esposa entra en esta categoría de sucesos que, además, quedan en una nebulosa por no ser reportados a las autoridades.

Para la Anti-Defamation League, una organización que busca asegurar el trato igualitario, que casos como el del salvadoreño sean aceptados como algo «normal», genera que los comportamientos más violentos sean también más aceptados.

¿Y qué hacer?

Oren Segal, director del Centro sobre el Extremismo de la Anti-Defamation League, recomienda ante situaciones como la de Campos acudir a aquellas organizaciones que puedan asesorar a las víctimas legalmente, incluso si se trata de indocumentados.

Además, algunos estados (con excepción de Alabama, Georgia, Mississippi, Carolina del Norte y Texas) cuentan con ‘public accomodation laws’, que prohíben la discriminación basada en raza, género, origen y religión.

Segal también recomienda informar a los dueños o gerentes del negocio sobre lo ocurrido, para que se tomen medidas correctivas entre los empleados y así evitar nuevos casos de discriminación.

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