Memoriales en campos de exterminio nazis enfrentan provocaciones negacionistas

, | 14 abril, 2020

INFOBAE.- Cruces gamadas, selfies con saludos hitlerianos o inscripciones negacionistas en los libros de visita son unas de las tantas provocaciones que alarman cada vez más a los responsables de los sitios de  memoria instalados en lo que fueron los campos de exterminio nazis.

«Los incidentes en los sitios de memoria siempre han existido pero se nota un aumento», reconoce Volkhard Knigge, director del Memorial del campo de concentración de Bunchenwald.

«Los mensajes que glorifican al nazismo o que piden la reapertura de los campos para los extranjeros son cada vez más frecuentes», lamenta este historiador a la AFP.

Desde 2015 los incidentes se han duplicado en este campo situado a unos kilómetros de Weimar en Turingia, donde perecieron 56.000 personas desde su creación en 1937 hasta su liberación en abril de 1945.

Sin contar con los visitantes que posan con una gran sonrisa para la foto ante los hornos crematorios o los autoadhesivos revisionistas.

– Visitas perturbadas –

Uwe Neumärker, director del Memorial de los Judíos asesinados en Europa, erigido en Berlín, constata que cada vez hay mas visitantes que perturban las visitas guiadas.

«Nos hacen preguntas sobre la veracidad del genocidio. Este tipo de cosas no nos ocurrían hace algunos años», comenta.

Esta tendencia avanza a medida que las generaciones alemanas que vivieron la guerra van desapareciendo y se va atenuando el sentimiento de culpabilidad por los crímenes del Tercer Reich.

Una muestra es el crecimiento del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD).

Este partido antiinmigrantes se ha impuesto con fuerza en el paisaje político alemán desde 2013 y varios de sus miembros han puesto en entredicho la cultura alemana del arrepentimiento por los horrores nazis.

Uno de los dirigentes, Björn Höcke, instó a un «giro de 180 grados» en la cultura de la memoria alemana. También tildó de «monumento de la vergüenza» al Memorial de los Judíos asesinados en Europa.

Otro dirigente, Alexander Gauland, exhortó a sus conciudadanos a sentirse orgullosos de los soldados del ejército alemán que combatieron durante la Segunda Guerra Mundial.

«Es una estrategia asumida por la extrema derecha y la AfD: que quiere siempre superar los límites para que su pensamiento parezca normal», dice Bianca Klose, representante de la asociación berlinesa «Consejo Ambulante Contra la Extrema Derecha» (MBR).

«Junto a estos destellos esporádicos, está esa presión permanente», explica.

Desde su llegada a casi todos los parlamentos regionales, varios diputados de la AfD tratan de influir en la programación histórico cultural de los sitios de memoria.

«Cuestionan la elección pedagógica y buscan borrar algunos aspectos históricos. Incluso peor, intimidan a los colaboradores al hurgar en su vida privada y su orientación política», prosigue.

– Seguridad reforzada –

En Alemania, 15 antiguos campos de concentración son utilizados como memoriales. En 2018, los más conocidos –Dachau, Neuengamme, Sachsenhausen, Bergen-Belsen, Flossenbürg, Ravensbrück y Buchenwald– recibieron más de 2,8 millones de visitantes.

Frente a la ofensiva negacionista, los memoriales han tenido que adaptarse.

El director del Memorial de los Judíos asesinados en Europa de Berlín, Uwe Neumärker, permite a los guías que acepten o rechacen acompañar a los grupos de visitantes de AfD. Los guías recibieron además una formación para enfrentar provocaciones.

Al igual que el responsable del sitio de Buchenwald, Neumärker prohíbe el acceso a algunos miembros de AfD.

En el campo de Neuengamme, los guías son reforzados cuando llegan delegaciones de la agrupación de extrema derecha.

Algunos memoriales han introducido una contra los extremistas que prohíbe el acceso de personas cuya ropa haga referencia al Tercer Reich.

Financiar cámaras de vídeovigilancia o agentes de seguridad absorbe muchos fondos que «serían más que útiles en la pedagogía», sobre todo hacia los «más jóvenes», dice Knigge.

De hecho, lamenta que las horas de clases consagradas al nazismo se hayan «esfumado» en los últimos años. Y «es que los memoriales no pueden compensar lo que han dejado de hacer las escuelas», lamenta.

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