Los jueces instan a la disolución de la banda de los DDP tras condenar a un pandillero a 22 años por intentar matar a dos Trinitarios en Madrid

, | 20 marzo, 2024

El Mundo.- La Audiencia Provincial de Madrid ha condenado a 22 años de cárcel a un miembro de los Dominican Don`t Play que trató de matar a dos jóvenes en Usera, uno de ellos de 14 años y que quedó con una discapacidad del 97%, durante una caída -ataque a miembros de los trinitarios-. Jimmy José R.R. ha sido sentenciado a 11 años de cárcel por cada uno de los dos delitos de homicidio en grado de tentativa que perpetró el 26 abril de 2021 en un parque del barrio de San Fermín. Le absuelve, en cambio, del robo con violencia del reloj de una de las víctimas. También le condenan a nueve años de libertad vigilada, a no acercarse a las víctimas durante 14 años y a no llevar a cabo actividades con la banda Dominican Don’t Play, en una sentencia en la que los magistrados instan a la disolución de ese grupo. Se le impone que indemnice con 462.176 euros además de los intereses legales al menor agredido, y con 37.100 euros al otro joven atacado.

Para los magistrados queda probado que Jimmy atacó con machetes a varios jóvenes que estaban jugando a las cartas en un parque, al considerar que pertenecían a la banda rival de los Trinitarios, ya que el acusado queda demostrado que era miembro de los DDP. Lo hizo «con ánimo de acabar con la vida o menoscabar la integridad física de las personas», según la sentencia, que detalla que todos los atacantes iban vestidos de negro, con capuchas y bandanas en la frente, y llevaban cuchillos y machetes.

El acusado golpeó a Albert Adonis R. R., incluso en el suelo, y también atacó a un menor de 14 años, que recibió golpes y machetazos que le ocasionaron lesiones graves como la perforación de un pulmón y la amputación de una mano. Estuvo en coma durante varios días y el ataque le dejó secuelas de por vida al quedarle una discapacidad de un 97%.

«Yo he cometido muchos delitos y me he portado mal pero éste no lo he cometido. Yo soy un chaval y me gustan las mujeres, la discoteca y la fiesta pero mi mayor debilidad ha sido la droga», manifestó el condenado durante la última palabra en el juicio, donde negó que perteneciera a la citada banda.

El tribunal considera que frente al testimonio exculpatorio del condenado dispone «del más firme y preciso de las víctimas, así como de quienes se encontraban esa noche con ellas en el parque, ciertamente mucho más verosímiles, constatándose la presencia del procesado en el lugar de los hechos por la geolocalización de las antenas BTS y el consiguiente posicionamiento de su teléfono móvil, que él mismo reconoce como suyo».

Además, los magistrados también han determinado suficientemente acreditada su condición de miembro de la banda Dominican Don’ t Play, entre otras pruebas, por los volcados de los teléfonos incautados y las intervenciones de la Brigada de Información de la Policía.

Las identificaciones en sede policial fueron complicadas al ir los agresores vestidos de negro con el rostro oculto con capuchas, bandanas y «bragas hasta el cuello». Los afectados no vieron a los agresores, pero pudieron observar en una de las manos de uno de ellos un tatuaje de una rosa.

La Fiscalía pedía para el procesado 28 años de cárcel por ser miembro de la banda Dominican Don’t Play e intentar matar a los dos jóvenes, mientras que el acusado defendió en el juicio que no estuvo en ese ataque y dijo que confiaba en que se detuviera a los verdaderos culpables.

HECHOS JUZGADOS

Los hechos se produjeron cuando un grupo de jóvenes que se encontraba jugando a las cartas en un parque junto a la calle San Ruperto y San Mario fue atacado por varios individuos que portaban machetes y otras armas blancas.

Las víctimas trataron de huir siendo alcanzados por dos jóvenes. Un menor tras caerse al suelo fue agredido con machetes que le ocasionaron lesiones graves como la perforación de un pulmón y la amputación de una mano. Estuvo en coma durante varios días y el ataque le dejó secuelas de por vida al quedarle una discapacidad de un 97%.

En su declaración, el acusado negó pertenecer a la banda y manifestó que en el momento de los hechos se encontraba con su pareja y después se fue a su casa, próxima al lugar donde se produjo la agresión múltiple.

A preguntas de la fiscal, reconoció que tiene amigos integrantes de bandas juveniles y que mantiene con ellos conversaciones por redes sociales. Además, dijo que en su casa tenía machetes y armas detonadoras para grabar un videoclip. Según la fiscal, el procesado colgó una foto con un machete tras el ataque perpetrado en la calle San Ruperto. La víctima le identificó en una rueda de reconocimiento.

En la fase testifical, el menor que sufrió la amputación de parte de la mano narró que se encontraba con sus amigos en un parque jugando a las cartas cuando un grupo de unas cuatro personas se les echaron encima al grito de «de tres, de tres».

En su caso, trató de huir de la agresión, pero se cayó y quedó tendido en el suelo, lo que aprovechó el grupo para propinarle machetazos en la cara, cabeza y hombro.

«Iban con capuchas y de negro. Gritaron de tres, de tres! Y nos atacaron», relató la víctima, que necesita tratamiento psicológico y ayuda diaria. «Necesito ayuda para todo, para comer, para vestirme…», se lamentó.

Uno de los amigos del menor agredido contó que pensó que el chico iba a fallecer por la gravedad de las heridas. «No sé si eran miembros de bandas latinas, pero criminales, seguro que sí. Cómo pueden hacer eso cuando estábamos jugando a las cartas. Mi sensación era que iban a matarnos», ha subrayado.

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