La ruta canaria de la inmigración irregular sigue muy activa.

| 29 mayo, 2022

Cadena Ser.- La madrugada del domingo fueron desembarcadas 226 personas en tres islas, mientras la crisis alimentaria amenaza el Sahel y el África occidental.

La ruta canaria de la inmigración, la fórmula irregular de llegar a Europa desde el continente africano, sigue muy activa: esa madrugada el personal de Salvamento Marítimo desembarcaba en Fuerteventura, Lanzarote y Gran Canaria 226 personas, de las que 6 tuvieron que ser trasladas a centros sanitarios, entre ellos un bebé de 10 meses. En Fuerteventura eran atendidas 131 personas en el muelle de Gran Tarajal que procedían de dos embarcaciones, entre ellos 31 mujeres, una embarazada,, y 15 posibles menores. En Lanzarote se atendían a 57 personas en Arrecife. Un bebé de 10 meses y su madre, junto a un adulto, tuvieron que se traslados a un centro sanitario, como ocurría con otras 3 personas de las 38 desembarcadas en el muelle de Arguineguín en Gran Canaria.

A pesar de los acuerdos con Marruecos para disminuir y controlar esta ruta, el Ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, advertía esta semana de la situación en el continente y de crisis alimentaria al que se unen la situación creada con el coronavirus, malas cosechas consecuencia del cambio climático y ahora el aumento de precios de los combustibles y la falta de granos por la guerra en Ucrania.

La organizaciópn humanitaria Ayuda en Acción advierte que La inseguridad alimentaria aguda afecta ya a 40,7 millones de personas en 2022 casi cuatro veces más que en 2019 que registraba una cifra de 10,8 millones en Sahel y África Occidental. Además, el período de carestía, que se extiende desde junio hasta septiembre, podría dejar sin alimento a 11 millones más. En Comparación con 2021 el número de personas en situación de inseguridad alimentaria en Mali ha aumentado un 41% y en Níger un 91%. Dos años de pandemia y las malas cosechas como consecuencia del cambio climático elevan la inseguridad alimentaria en el Sahel a un nivel muy crítico. Además, el recrudecimiento de la violencia está empujando a miles de personas a desplazarse de manera forzosa, lo que afecta al acceso a medios de subsistencia y aumenta la escasez de alimentos de la población. A este escenario se suman las graves consecuencias de la guerra de Ucrania que ha disparado el precio de carburantes y alimentos y cuyos bloqueos y sanciones impiden la llegada de las ayudas del Programa Mundial de Alimentos (PMA), previstas para el mes de mayo.

Ahora, a punto de iniciarse el periodo de escasez, la época de carestía que ocurre entre los meses de junio y septiembre durante la cual las reservas de las cosechas anteriores se agotan, la situación es aún más alarmante. Los precios de los alimentos se disparan, afectando directamente el nivel de seguridad alimentaria de las poblaciones vulnerables del Sahel que adoptan mecanismos de adaptación extremos, reduciendo su dieta al mínimo y provocando carencias al nivel nutricional muy graves, sobre todo para niñas, niños  y jóvenes.

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