El ala radical de Bildu eleva el acoso callejero a la socialista Mendia y al PNV y Otegi no lo condena

| 21 mayo, 2020

JOSEAN IZARRA. EL MUNDO.- El blanqueo político de Arnaldo Otegi y de Herri Batasuna facilitado por la legalización de Sortu en 2012 ha quedado en entredicho en el peor momento. Con la campaña electoral vasca en marcha, el sector más duro de la izquierda abertzale ha obligado a Otegi a posicionarse ante casi una veintena de sabotajes contra otros partidos vascos, incluido el cometido la noche de este martes contra la líder del Partido Socialista de EuskadiIdoia Mendia.

Y Otegi, arrastrando a EH Bildu, ha evitado condenar el regreso de la amenaza al País Vasco. La coalición abertzale, que aspira a derrotar al PNV en las urnas, se negó este miércoles a romper tajantemente con parte de su propia militancia cuando el resto de partidos vascos se lo demandaba. Mendia le advirtió de su «responsabilidad moral» por la vuelta de la kale borroka a Euskadi.

EH Bildu se negó a sumarse a las declaraciones de condena de paliativos de la oleada de sabotajes perpetrada por desconocidos desde el pasado 11 de mayo. Una campaña orquestada por simpatizantes del colectivo Amnistia ta Askatasuna (ATA), el grupo creado en 2014 por los terroristas, que defiende incluso hoy «la confrontación con el enemigo» y que cuestiona la estrategia liderada por Otegi y la dirección de ETA que llevó a cabo su disolución en mayo de 2018.

El arranque de los actos de sabotaje y de las concentraciones autorizadas en pueblos y ciudades del País Vasco y Navarra se produjo a partir del pasado 11 de mayo, cuando Francisco Ruiz RomeroPatxi Ruiz, preso de ETA internado en Murcia II, inició una huelga de hambre.

Ruiz había manifestado reiteradamente su posición crítica con el grupo más numeroso de etarras agrupados en el denominado EPPK y controlados por Otegi y el ex dirigente de la banda Antton López Ruiz Kubati. Expulsado de ETA en 2017, se convirtió en el nuevo icono de un reducido grupo de etarras en prisión en el que habían sobresalido otros duros como Iñaki Bilbao o Jon Iurrebaso, los rostros más conocidos de ATA o Movimiento Pro Amnistía y contra la Represión.

La secuencia de pintadas en sedes sociales del PNV y del Partido Socialista de Euskadi se ha centrado en Vizcaya. En pleno confinamiento por la crisis del coronavirus y de forma prácticamente sistemática, pequeños grupos han campado a sus anchas por municipios pequeños como Ea, donde dos radicales lanzaron sendos artefactos explosivos contra un cajero automático, pero también en localidades muy pobladas como GetxoBarakaldoPortugalete y Bilbao.

Hasta este miércoles, la Ertzaintza no ha procedido a la identificación ni detención de ningún sospechoso, aunque el alcalde de ErmuaJuan Carlos Abascal (PSE-EE) advirtió de que los autores de los ataques «no son desconocidos».

ATA ha realizado movilizaciones intermitentes sin inquietar el liderazgo de Otegi en Sortu ni de Sortu en la coalición EH Bildu, integrada también por Eusko Alkartasuna y Alternatiba tras la desaparición de Aralar. En sus últimas manifestaciones, el sector más duro de la izquierda abertzale ha logrado convocar alrededor de 400 personas.

Pero la huelga de hambre de Ruiz le ha permitido liderar el descontento de los familiares de etarras por la imposibilidad de desplazarse a las cárceles españolas donde se encuentra gran parte de los 201 miembros de la banda.

«Euskal Herria está sabiendo reaccionar y responder ante una situación tan grave como la de Patxi, siendo el país del mundo donde más movilizaciones se están llevando a cabo desde que comenzó la confinamiento», advirtió este miércoles ATA, en un comunicado muy crítico con Sortu y con EH Bildu, que también quedaban en entredicho no sólo por el resto de fuerzas políticas y colectivos de víctimas, sino por representantes de Eusko Alkartasuna.

Sortu reaccionó tras el ataque perpetrado contra Idoia Mendia con su primera declaración pública, en la que se prestaba para «salvaguardar la vida» de Patxi Ruiz, al que calificó de «preso político». Pero, además, hizo una mención al «entorno político de Patxi a hacer una lectura sincera de la situación y a actuar con responsabilidad». Apelación que disgustó a sus correligionarios de ATA, que cuestionaron que las marcas políticas de la izquierda abertzale no aprovechen sus «posibilidades y posición» para buscar la «confrontación con el enemigo».

El duelo por el liderazgo en la representación de los presos etarras que plantea ATA también ha agrietado a la coalición EH Bildu a escasos dos meses para las elecciones del 12-J.

El coordinador de EA en GuipúzcoaMikel Goenaga, criticó que su coalición denomine «preso político» a Ruiz y reconoció que él había participado en una de las movilizaciones para cambiar la situación penitenciaria de los internos de la banda terrorista. EA, el partido fundado por Carlos Garaikoetxea en 1986, sí condenó públicamente el sabotaje contra Idoia Mendia y dejó aún más en evidencia a Otegi.

Sabotajes que el líder de Sortu no condena y que ATA sitúa como ejercicio de la «presión popular». Sin ella, los medios de comunicación, calificados de «perros del sistema», no repararían en Patxi Ruiz.

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