El acusado de pegar a una persona homosexual niega ser homófobo

, | 6 julio, 2022

El Día de Valladolid.- Durante la agresión, presuntamente, gritó a la víctima «¡hijo de puta, marica, marica de mierda, hay que matar a los maricas como tú!».

El acusado de un delito de odio por agredir a un homosexual en los baños de un bar de Valladolid en 2021 ha negado que su condición sexual fuera el detonante que le movió a enfrentarse a él y ha asegurado que lo único que pretendía era recriminarle una actitud mantenida días antes con una amiga y pedirle que se disculpara.

Así se ha justificado G.C.R, quien se ha sentando en el banquillo de los acusados para responder por un delito de odio por el que el Ministerio Fiscal pide un año de prisión y multa de 3.240 euros, así como otra de 720 por un delito leve de lesiones, además de su inhabilitación por espacio de cuatro años para el ejercicio de cualquier profesión u oficio educativos en el ámbito docente –en todo caso tres años superior a la pena privativa de libertad que le sea impuesta– y una orden de alejamiento de la víctima durante dos años.

Por su parte, la acusación particular solicita para él 15 meses de prisión y una multa de 1.620 euros (nueve meses a razón de seis euros al día) y una indemnización para su representado de 5.050 euros, mientras que la defensa pide la libre absolución al no quedar demostrado que haya delito de odio, ya que no actuó por animadversión sino para reprocharle una actitud tenida días antes con una amiga.

El incidente objeto de la presente causa se remonta al 2 de mayo de 2021, sobre las 19.05 horas, y tuvo por escenario un bar ubicado en la calle Alonso Pesquera de Valladolid, donde la víctima presuntamente agredió en el baño del local a un joven, R.M.S, al que profirió insultos homófobos como «chupapollas» y frases del tipo «¡hijo de puta, marica, marica de mierda, hay que matar a los maricas como tú!». En el lugar presuntamente le agarró del barzo, se lo retorció

Fue entonces cuando, presuntamente, el acusado dio un fuerte empujón a la puerta para impedírselo y acto seguido le agarró del brazo, se lo retorció y le introdujo de nuevo en la zona del váter y le puso contra la pared tras asirle también por el cuello, para en ese momento comenzar a proferir frases del tipo «¡hijo de puta, marica, marica de mierda, hay que matar a los maricas como tú!», según el relato del fiscal.

A consecuencia de la agresión, la víctima sufrió distintas lesiones físicas y ansiedad que aún persiste y que requiere medicación, según ha ratificado un médico forense.

Cliente «más antiguo»

Durante la vista, el acusado ha reconocido que sobre las 17.00 horas del día de los hechos, el 2 de mayo de 2021 (Día de la Madre) acudió tras comer con su familia al bar donde sucedieron los hechos, del que era el cliente «más antiguo» y asiduo y donde ese día estuvo con una amiga llamada Elena, quien había tenido un incidente días antes con la víctima, algo que le habían contado pero que no había presenciado, y en el transcurso del cual R.M.S. habría descalificado a su conocida.

Así, ha asegurado que no sabía quién era la persona que había tenido la discusión con su amiga pero estaba «deseando» ver si coincidía con él para decirle algo al respecto. Según su relato, el día de los hechos, cuando se encontraba tomando algo con Elena y su hijo, ésta le señaló a R.M.S. como la persona con la que había mantenido la discusión y por ello entró en el servicio sin tener «premeditado el asunto» y, tras lavarse las manos y verle salir, mantuvo una «breve conversación» primera en la que le explicó que era amigo de Elena y le instó a que se disculpara.

A cambio, ha asegurado, recibió una contestación «subida de tono», insistió en que pidiera disculpas y, «todo muy deprisa», agarró a R.M.S, a quien ha negado que golpeara o intentara asfixiar, pero enseguida aparecieron por la puerta Elena, su hijo y varios camareros. G.C.R. ha argumentado que no recordaba exactamente lo que le dijo, tras lo que ha negado «en su vida» haber causado lesiones a nadie.

«Yo no le pegué, de eso estoy seguro», ha afirmado el acusado, quien ha mantenido que no sabía nada de la víctima, sólo lo que le hubieran podido decir en el bar, lo que no tenía «ninguna trascendencia» en su intención de instarle a pedir disculpas.

C.G.R, quien ha apuntado que si hubiera sabido que las cosas iban a acabar así hubiera optado por otra «estrategia» y ha llegado a asegurar que cualquier persona que le conozca «debería reírse» de que le esté acusando de homofobia y ha asegurado que le da «igual» si alguien es homosexual, lo que ha respaldado con su actuación cuando fue alcalde de una localidad o cuando en su doctorado eligió como tutor a uno de los pocos «reconocidos» como homosexuales en la universidad.

El acusado, que no vuelve al local desde el incidente, ha insistido en varias ocasiones en que no golpeó a la víctima ni la conocía, a pesar de que ambos eran clientes habituales del local donde ocurrieron los hechos, y por ello no podía saber su orientación sexual.

Agresión y asfixia

Sin embargo, frente a las afirmaciones del acusado, la víctima ha relatado que ese día llegó al bar acompañado de su madre y su pareja y, cuando se encontraban esperando mesa en la terraza –había restricciones por la COVID y el interior del bar estaba cerrado–, fue al baño y detrás fue G.C.R, sin que pensara que fuera a suceder algo.

Pero cuando se encontraba en el habitáculo del váter, según R.M.S, el acusado lo cogió del brazo, se lo retorció, le pegó contra la pared e intentó «asfixiarle» al tiempo que le llamaba «marica de mierda», «chupapollas» y le profirió expresiones como «a los maricas como tú hay que matarles».

En ese momento, en el que ha afirmado que se quedó «inmóvil», entraron el hijo de Elena así como varios camareros que intentaron convencer «dialécticamente» a G.C.R. sin éxito, por lo que entre varias personas tuvieron que separarle, según su relato.

Además, ha afirmado que, tras salir del baño pero dentro del local, el acusado intentó agredirle de nuevo y continuó profiriendo insultos de carácter homófobo. Finalmente, llegó la Policía y él acudió a un hospital privado cercano al local para pedir asistencia, donde le atendieron de varias lesiones en el cuello como hematomas y el brazo que le retorció, además de necesitar atención por un estado de ansiedad que aún sufre.

R.M.S. ha señalado que sí conocía al presunto agresor de haber coincidido con él en el bar, algo que recuerda porque en una ocasión le oyó un comentario mientras estaban en la terraza en el que aseguró que «había muchos maricones» y había que «poner el culo contra la pared». También ha aclarado que su condición de homosexual era conocida porque tiene pareja desde hace años y no se «esconden», «siempre» van de la mano y si tienen que besarse lo hacen.

En cuanto al incidente con Elena, «conocida pero no amiga» del acusado como ella misma ha señalado durante el juicio, tanto ella como R.M.S. han coincidido al señalar que discutieron y se descalificaron un día por una situación vivida en la terraza pero que ya lo habían solucionado y ella le había pedido disculpas. Incluso el día de los hechos tanto Elena como su hijo acudieron a la entrada del centro sanitario al que acudió R.M.S. para interesarse por su estado tras la presunta agresión.

Además, la víctima ha relatado durante el juicio que la propia Elena le dijo que G.C.R. tenía problemas con las personas homosexuales y que sabía su forma de pensar, algo que el hijo de ésta también ha apuntado la señalar que tenía una mentalidad «más antigua» que la que tienen actualmente en relación a temas como la homosexualidad.

Durante la vista también ha declarado uno de los camareros que se encontraban en el local el día de los hechos, quien ha señalado que escuchó gritos en el baño y encontró allí a G.C.R, alterado y «un poco bebido», agarrando de la pechera a R.M.S. pero no vio que le golpeara y ha asegurado desconocer el motivo de la discusión.

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