Archivado sin detenidos el caso de la pancarta antisemita de Ana Frank en el Bernabéu

, , | 1 junio, 2023

ElCVonfidencial.- Hinchas madridistas exhibieron la imagen de la niña judía asesinada por los nazis en alusión a los aficionados del Atleti tras la aparición del muñeco de Vinícius colgado de un puente

El muñeco de Vinícius colgado de un puente no fue el único caso de odio que registró la previa del partido que enfrentó el 26 de enero al Real Madrid contra el Atlético de Madrid. Minutos antes del choque disputado en el Santiago Bernabéu, aficionados madridistas dedicaron a los hinchas rojiblancos una pancarta antisemita. En ella se mofaban de Ana Frank, la niña judía asesinada por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Según un auto judicial al que ha tenido acceso El Confidencial, el caso se cerró hace casi dos meses sin dar con los autores de la acción. 

Ana Frank fue una niña alemana que permaneció escondida de los nazis dos años y medio junto a su familia en una casa de Ámsterdam. Fueron descubiertos y la menor fue enviada al campo de concentración alemán de Bergen-Belsen a principios de 1945, cuando tenía apenas 15 años de edad. Su historia fue mundialmente conocida por la obra El diario de Ana Frank, en que narró su experiencia en primera persona antes de morir. La pancarta de los seguidores madridistas decía “Ana Frank es del Atleti”. En la camiseta de la niña se podía leer también el nombre del Frente Atlético, el grupo de seguidores radicales colchoneros. 

Se mostró horas después de que apareciese el muñeco hinchable ahorcado con la camiseta de Vinícius. La pancarta antisemita se mostró en la zona de reunión habitual antes de los partidos de los Ultras Sur, los radicales del Real Madrid. Fueron expulsados hace años del estadio como grupo de animación organizado, pero pasa el tiempo y siguen apoyando al equipo en desplazamientos a otros estadios o en las previas de los encuentros, como aquel contra su eterno rival de la capital. En sus concentraciones en la calle Marceliano Santamaría, a escasos metros del Santiago Bernabéu, es habitual escuchar gritos y proclamas fascistas y racistas. En torno a ellos, se dan cita muchos otros seguidores que participan en ese ambiente y luego sí acceden al estadio a presenciar el encuentro en directo.

Los hechos recayeron en el Juzgado de Instrucción número 35 de Madrid, que abrió unas diligencias (498/23) por un presunto delito de odio. Pero el 4 de abril, su magistrada, Inmaculada Lova, dictó el sobreseimiento provisional del caso. La Brigada Provincial de Información de la Jefatura Superior de Policía de Madrid había iniciado de oficio una investigación para dar con los responsables de la pancarta de Ana Frank en paralelo a las pesquisas sobre el muñeco de Vinícius. Ambas han tenido un resultado dispar hasta la fecha. El ataque al delantero brasileño se saldó la semana pasada con el arresto de cuatro radicales del Atlético de Madrid. La Policía Nacional difundió las imágenes de los detenidos esposados. Durmieron una noche en los calabozos antes de pasar a disposición judicial. 

Quedaron en libertad provisional al día siguiente, con la prohibición de comunicarse con el futbolista y de acercarse a menos de un kilómetro del estadio Metropolitano del Atlético de Madrid, el Santiago Bernabéu y la ciudad deportiva del Real Madrid. Las pesquisas judiciales sobre el ataque antisemita, en cambio, se archivaron a las pocas semanas sin materializar ninguna diligencia de investigación. Según las fuentes jurídicas, fiscales y policiales consultadas por este periódico, la cronología de los hechos comienza con una denuncia de la Comunidad Judía de Madrid que representa cerca de 15.000 personas. La presentó ante la Fiscalía su abogado el 30 de enero, cuatro días después de los hechos. Este colectivo alega un caso de odio con elementos antisemitas recogido en el artículo 510 y que se castiga con hasta cuatro años de prisión.

La investigación policial

El Ministerio Público aceptó la denuncia y abrió unas diligencias de investigación a las que atribuyó el número 160/23. La Fiscalía se dirigió a la Policía Nacional para encargarles la investigación de los hechos, pero la Brigada Provincial de Información le contestó que ya estaban en ello desde hacía días. De hecho, el 20 de febrero, los agentes remitieron un oficio a los juzgados de Madrid solicitando autorización para pedir a Twitter información de un usuario al que identificaron como el primero que difundió las imágenes de la pancarta. En ese caso, la Fiscalía archivó sus diligencias el 7 de marzo para inhibirse en favor del juzgado sobre el que recayera la investigación.

La Policía había identificado la cuenta de un usuario que ya la ha dado de baja, según ha comprobado este periódico. Tiene un nombre de pila seguido de tres letras y un número. Subió la foto el 26 de enero a las 20:54, minutos antes del inicio del partido entre el Madrid y el Atleti. La Brigada Provincial de Información pidió al juzgado que librase un mandamiento judicial a Twitter International Company “para que facilite los datos que obren en los archivos informáticos del usuario”. La Fiscalía se mostró a favor, pero el juzgado ha decretado el archivo provisional sin esperar la respuesta. En el auto, dicta el sobreseimiento “hasta que por parte de los agentes actuantes se informe del resultado de los mandamientos librados”. 

Es un procedimiento de investigación similar al que siguieron los agentes para dar con los autores del ataque a Vinícius. Una foto difundida en redes sobre la preparación de la acción permitió ubicar la zona en la que se reunieron antes de colgar el muñeco. A partir de ahí, lograron las identificaciones gracias a los datos facilitados por las operadoras de telefonía tras geolocalizar sus móviles. En este caso, ese recurso no sería tan concluyente, dado que en la calle Marceliano Santamaría en la que se exhibió la pancarta se citan cientos de personas antes de los partidos

Fuentes de la investigación consultadas indican que el motivo del archivo provisional es para que no caduquen los plazos y no se pase el periodo de 12 meses permitido para la investigación. En cualquier caso, advierten de que las empresas tecnológicas no son todo lo diligentes que les gustaría a la hora de remitir información sobre sus usuarios. En muchas operaciones policiales, son necesarios los datos de estas empresas con sede fuera de España, que se hacen esperar. La Policía necesita la confirmación oficial de Twitter sobre la identidad de la persona que difundió en primer lugar la foto de la pancarta para seguir avanzando. Ni siquiera la difusión de la foto significa directamente haber participado en la elaboración de la imagen con la cara de Ana Frank. Nadie espera resultados inmediatos. Las mismas fuentes aseguran que la petición a Twitter se hará en los próximos días.

“Hasta en cuanto no dé resultado positivo la investigación policial, procede acordar el archivo de las actuaciones sin perjuicio de su reapertura, una vez que se identifique a un posible autor del hecho delictivo aquí investigado”, dice el auto. Entiende la jueza que los datos que tiene que mandar Twitter, con sede en Estados Unidos, son esenciales para “la completa identificación de la persona que efectuó esa publicación y pudo participar en la exhibición de la pancarta que lesiona la dignidad del colectivo judío”. 

Los autores de la pancarta se inspiraron en una práctica muy extendida en aficiones de extrema derecha de Europa, que asemejan a sus rivales con la raza judía a modo de desprecio. Los delitos de odio están regulados en el artículo 510 del Código Penal y se castigan con penas de hasta cuatro años de cárcel. Se persigue a quienes públicamente fomenten, promuevan o inciten directa o indirectamente al odio, discriminación o violencia contra un grupo, una parte del mismo o contra una persona determinada por razón de su pertenencia a aquel, por motivos racistas o antisemitas, entre otros. También a quienes difundan escritos o cualquier otra clase de material o soportes que por su contenido sean idóneos para fomentar ese odio.

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