Muere una empleada ferroviaria a la que escupió un hombre con coronavirus

| 12 mayo, 2020

Trabajaba en la concurrida estación de Victoria, en Londres. A los catorce días del desagradable incidente falleció en un hospital. La empresa de transporte británica no la equipó con protección personal

LA RAZÓN.- Belly Mujinga, de 47 años, trabajaba en la taquilla de la estación de Victoria en Londres, una de las estaciones de tren más concurridas del mundo. Tenía una hija de 11 años, Ingrid.

Su muerte levanta graves cuestiones sobre su empleador y la protección con la que equipa a sus empleados, según publica el diario británico “The Guardian”.

El 22 de marzo, cuando se encontraba en el vestíbulo junto a una compañera, un hombre que decía tener Covid-19 las escupió y asaltó. “Las tosió y les dijo que tenía el virus”, indicó la Asociación de Trabajadores Asalariados del Transporte (TSSA), una suerte de sindicato, en un comunicado recogido por la agencia Reuters.

Las dos cayeron enfermas días después del desagradable incidente y Mujinga, que ya tenía problemas respiratorios subyacentes, tuvo que ingresar en el hospital. La conectaron a un ventilador artificial para ayudarle a respirar.

Catorce días después del ataque, el 5 de abril, Belly Mujinga fallecía.

Estamos devastados e impactados por la muerte de Belly”, señaló Manuel Cortes, secretario general de la TSSA. “Es una más de los demasiados trabajadores que están en la primera línea y han perdido su vida por el coronavirus”, añadió Cortes.

La Policía del Transporte Británico ha reconocido que ha abierto una investigación sobre el incidente.

El marido de Mujinga explicó a AP que su esposa tenía problemas respiratorios cuando ingresó en el hospital tres días antes de fallecer. El sindicato insistió en que las dos trabajadoras denunciaron el incidente con el escupitajo a un superior, pero la Policía no fue inicialmente informada. La Policía del Transporte Británico lo está investigando ahora.

El horrible caso ha llegado hasta Downing Street, el primer ministro Boris Johnson tachó el ataque de “despreciable”.

Su prima Agnes y un colega que presenció el incidente han contado a “The Guardian” que Mujinga suplicó no salir de la oficina de billetes, que estaba protegida. Imploró no trabajar sin EPPs (Equipo de Protección Personal).

Asimismo, alegan que su empleador, Govia Thameslink Railway, sabía que tenía problemas respiratorios pero aun así insistieron en que trabajara en el vestíbulo e interactuará con pasajeros.

Nos dijeron que ni siquiera se nos permitía que lleváramos mascarillas”, añadió su colega a “The Guardian”. “Govia se ha comportado de manera negligente e imprudente. Han fallado en su deber de asistencia. Nos tratan como a robots”.

Para Agnes, la prima de Mujinga, “no debería haber salido sin ningún tipo de EPP. Queremos justicia para Belly. Necesitan encontrar a la persona que lo hizo. Y la compañía debería compensar a la familia; Su hija ya no tiene madre. Deberían proteger a los que se quedan«.

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