El arcoíris de La Azzurra

| 5 marzo, 2014

Prandelli

CAYETANO ROS. EL PAÍS.- ¿Cuántos jugadores de la selección italiana lucirán este miércoles en el Calderón un lazo con los colores del arcoíris en sus botas? El seleccionador, Cesare Prandelli, les ha invitado a hacerlo, pero sin presionar a nadie, dentro de una campaña en contra de la homofobia promovida por la Fundación Candido Cannavò, el gran periodista deportivo fallecido en febrero de 2009. El fútbol italiano, como el español, han sido tradicionalmente muy machista. El último ejemplo fue la avalancha de insultos a través de las redes sociales sobre el centrocampista del Calgliari Daniele Dessena, de 26 años, por haber mostrado la bandera gay en un partido contra el Inter en San Siro.

«Tener prejuicios sexuales es de ignorantes. He hecho un pequeño gesto por una causa en la que creo», afirmó Dessena, que ha recibido la invitación de Prandelli para visitar Coverciano, la ciudad deportiva de La Azzurra, antes del Mundial como agradecimiento por su valentía. «Dessena defiende unos valores que le trasmitieron sus padres», le apoyó el seleccionador. Antes de viajar a Madrid para enfrentarse este miércoles a España en el Calderón, el preparador repartió los lazos entre sus 26 convocados. Se admiten apuestas sobre cuántos de los azzurri llevarán esta noche el distintivo en sus botas. Dependerá de la «sensibilidad» de cada cual, según explicó el vicepresidente de la federación italiana, Demetrio Albertini.

La iniciativa se enmarca dentro del aperturismo del seleccionador italiano en los últimos cuatro años. Frente a las fuerzas retrógradas del calcio, Prandelli aprovechó la depresión generada por el fracaso en el Mundial de Sudáfrica 2010, eliminada la Azzurra de Marcelo Lippi en la primera fase, para abrir las ventanas de casa de Italia. Tanto dentro como fuera del campo. Sobre el césped supuso la simbólica llegada de jóvenes como el delantero Gisseppe Rossi (tratando de recuperarse ahora de una lesión de rodilla para llegar al Mundial), mucho más virtuoso por su habilidad que por su presencia física. Hasta los últimos debutantes, este miércoles en el Calderón, Immobile y Destro, dos delanteros disputándose el puesto si Rossi se queda finalmente fuera del Mundial. Immobile, 24 años, del Torino, es un punta veloz, potente e instintivo, con la curiosidad de pertenecer mitad al Juventus mitad al Torino, dos enemigos hasta ahora irreconciliables. Destro, 22 años, más delantero de área y más acostumbrado al juego de pases del Roma. El tercer atacante, el argentino nacionalizado Osvaldo, de 28, está mucho más consagrado, aunque advertido por el código ético de Prandelli, que lo castigó sin Copa Confederaciones por insultar a su entrenador en el Roma en la final de Copa en 2013 perdida frente al Lazio, Aurelio Andreazzoli. Ante España, también se estrena el portero Perin, 21 años, del Génova, nombrado por Buffon como su heredero.

Los avances en la Eurocopa de Ucrania y Polonia 2012, finalista ante España, avalaron la apuesta de Prandelli. Antes de este torneo, el entrenador toscano llevó a sus jugadores a visitar Auschwitz, el campo de concentración y exterminio construído en Polonia por el régimen de la Alemania nazi, para rendir homenaje a las víctimas de aquella barbarie. Las lágrimas de Cassano y de Balotelli dieron la vuelta al mundo. «Los mensajes de los futbolistas profesionales tienen un gran impacto en la sociedad», proclamó entonces Prandelli, que también se ha mojado en la lucha contra la Camorra, la mafia napolitana. En noviembre pasado, aprovechando un Italia-Armenia en Nápoles clasificatorio para Brasil 2014, la federación italiana organizó un entrenamiento en el estadio del Quarto, expropiado a la Camorra y símbolo en la lucha contra el crimen organizado. Balotelli trató de escaquearse, temeroso de enfadar a algunos de sus antiguos amigos, pero Prandelli le conminó a afirmar su compromiso contra la Mafia. Pequeños gestos para un cambio radical en el calcio.

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