Dos colegios concertados de Madrid piden a sus profesoras que vistan con «feminidad, pudor y modestia»

| 9 enero, 2018

Los centros Juan Pablo II de Guadarrama y Alcorcón, financiados con dinero público, conminan a las docentes a «potenciar» la feminidad en un documento interno sobre «estilo y uniformidad». La circular incluye indicaciones diferenciadas para los trabajadores y las trabajadoras. A ellas les pide «tener presente el pudor y la modestia». El colegio de Alcorcón, que separa a niños y niñas en clase, difundió una carta homófoba a las familias y ofrecía cursos de ganchillo solo para alumnas

SOFÍA PÉREZ MENDOZA. ELDIARIO.ES.- Dos colegios concertados y católicos financiados con dinero público de la Comunidad de Madrid piden en un documento interno a sus profesoras que potencien la «feminidad» en su forma de vestir porque «es una cualidad destacada de la mujer».

La circular, a la que ha tenido acceso eldiario.es, ha sido enviada a los docentes de los centros Juan Pablo II de Guadarrama y Alcorcón. De hecho, lleva la dirección en su parte inferior de este último. Ambos pertenecen al mismo propietario, la Fundación Educatio Servanda y el segundo –que separa a niños y niñas en las clases– ya ha sido protagonista de varias polémicas por  ofrecer extraescolares de ganchillo solo para chicas y por difundir una carta homófoba a las familias. La fundación gestiona otros cuatro colegios en España (uno de ellos en Parla), pero no ha querido confirmar si difunde en todos estos códigos. 

El documento interno, sellado con el membrete de Educatio Servanda, lleva por título «estilo y uniformidad» e incluye indicaciones diferenciadas para «varones» y «mujeres». «Nuestra imagen y por tanto nuestro modo de ir vestidas importa mucho, sabiendo ir cómodas, elegantes y sencillas. El pantalón, falda o vestido tendrá estas características sin olvidar que debemos tener presente el pudor y la modestia cuidándolo con esmero en la época de calor».

En el epígrafe dirigido a las trabajadoras, el colegio –de solo una línea por su reciente creación y, por tanto, sin posibilidad de separar por clases a niños y niñas– establece que las faldas y vestidos deben ir por debajo de la rodilla «como mínimo» y se limita el uso de «vaqueros, mallas o pantalones muy ajustados». La dirección conmina a evitar también «los hombros al aire y las camisetas de tiras»y el calzado «excesivamente abierto en verano». 

«No se aplica de forma estricta»

Fuentes de la Fundación Educatio Servanda admiten que en el documento puede haber «alguna expresión más o menos afortunada», pero en general consideran que sus códigos «no son sexistas». «Si hablamos de medidas, las de los hombres son más restrictivas que son las de las chicas porque les indican que deben llevar traje. En todas las empresas siempre se marcan pautas», añaden las mismas fuentes, que aseguran que, en todo caso, su aplicación «no es muy estricta». 

La Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid, de la que depende la financiación de este centro, no ha dado respuesta a las preguntas de eldiario.es sobre este asunto.

Los códigos de vestimenta para los hombres, mucho menos extensos, están basados en el uso de traje, corbata y «zapato de vestir adecuado», además de «pelo corto». Esta última directriz también se aplica a los niños del centro, en el apartado del mismo documento dirigido a los alumnos y alumnas. En el mismo documento figura que los uniformes de ellos son de pantalón y los de ellas, de «falda pantalón tableada por la rodilla». 

En el caso de los docentes, el centro obliga a todos a llevar «batas blancas con el escudo del colegio dentro del aula», les pide que cuiden «la higiene personal» y, en general, que cumplan con «dar la sensación de cierta uniformidad».

Salpicados por otras polémicas

Es el «mínimo que se espera», según el documento al que ha accedido este medio y que lleva en la parte inferior la dirección del colegio Juan Pablo II de Alcorcón, un centro propiedad de la misma fundación que ha sido un nido de polémicas.

La primera, porque su director, Carlos Martínez, envió una carta homófoba e islamófoba a los alumnos y alumnas comparando la ley contra la LGTBIfobia de la Comunidad de Madrid con el «fanatismo terrorista». La Consejería de Políticas Sociales  propuso para él una multa de 1.000 euros en aplicación precisamente de la norma autonómica contra la que cargó.

Apenas cuatro meses después, se conoció que el centro ofrecía –sin comunicarlo previamente a la Comunidad de Madrid, como está obligado– cursos de ganchillo y visitas a comedores sociales solo para niñas. El colegio mantenía así la enseñanza diferenciada por sexos que aplica en el horario escolar también para las actividades complementarias y las salidas extraescolares. Entre ellas, excursiones para ver partidos en el estadio Santiago Bernabeu únicamente dirigidas a alumnos.

La Fundación Educatio Servanda tiene en su cartera tres colegios Madrid, tres en Cádiz y uno en Almería,   según su web . Su patrimonio, nutrido a base de conciertos educativos, ha aumentado de cuatro a los actuales en solo un curso. Su filosofía de enseñanza se apoya en la idea de que niños y niñas tienen diferentes ritmos de desarrollo cognitivo y que, por eso, es perentorio separarles en las clases, aunque sí comparten los espacios comunes, como el comedor y los recreos.  

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