«Al ingresar en la Policía tenías que ocultar que eras gay… Ahora ya no»

| 17 noviembre, 2014

Gaylespol defiende los derechos del colectivo LGTB desde dentro de las fuerzas del orden. Este fin de semana han celebrado unas jornadas divulgativas en Alicante. Inciden en formar a los agentes y establecer protocolos para erradicar la discriminación.

PolisLGTBIQDANIEL MOLTÓ. EL MUNDO.- Cuando Manuel González ingresó en la Policía Local de Sitges ocultó que era homosexual. «Es un cuerpo machista por naturaleza…Escuchas chistes o expresiones peyorativas y lo normal es que vayas escondiéndote o mintiendo. No quieres que te etiqueten como ‘el maricón'».

Con el paso del tiempo, tanto él como muchos de sus compañeros y compañeras han conseguido «quitarse el muerto de encima». Pero esto no era suficiente.

La discriminación (sutil o explícita) en el entorno laboral fue uno de los motivos por los que en 2006 se creó en Barcelona Gaylespol, la entidad que defiende los derechos de gays, lesbianas y transexuales desde dentro de las fuerzas del orden. Esta asociación ha organizado este fin de semana en Alicante, junto al colectivo Diversitat, las II Jornadas sobre Policía, Diversidad y Derechos, que han tenido lugar en la sede de la Universidad de Alicante.

Gaylespol nació auspiciada por la European Gay Police Association y tuvo su primer gran momento en 2008, cuando albergó su conferencia europea bianual (después de que Paris se echara atrás ante la falta de presupuesto y de apoyo gubernamental). «Nos sorprendió la acogida y el interés que generó aquí, tanto en la comunidad LGTB como entre las autoridades y los propios profesionales», reconoce González.

Esta cita puso también sobre el tapete los problemas que había que afrontar urgentemente: No se contabilizaban denuncias por homofobia, que eran registradas como simples lesiones o agresiones (de hecho, el Código Penal todavía no reconoce la homofobia como delito, aunque sí como agravante); tampoco existían protocolos o instrucciones para que los agentes supieran cómo actuar en este tipo de casos; y era necesario establecer esos mismos mecanismos antidiscriminatorios dentro de los propios Cuerpos de Seguridad del Estado.

«Ha costado pero ya vemos como crece la implicación de los jefes de Policía, las Administraciones y los Ayuntamientos para impedir cualquier tipo de discriminación, ya sea por orientación sexual, raza u otro motivo», apunta González.

La primera campaña que lanzó Gaylespol fue «No te calles, denúncialo», que apelaba a romper un silencio que, en parte, tenía mucho que ver con la propia imagen que proyectaba la Policía, reconoce el presidente de la entidad. «Existía mucho miedo -y aún hay reticencias-, sobre todo entre la gente de una cierta edad, que tiene una imagen estereotipada de la Policía como represora, en cierta manera porque así fue durante el franquismo y la transición. Nuestro trabajo es hacer ver, tanto a los propios agentes como a los ciudadanos, que nuestra obligación es también servir de puente y defender los derechos, incluido el derecho a ser uno mismo».

Para cambiar esa percepción hace falta «mucho tiempo y sobre todo, mucha formación». González incide en que las escuelas de Policía deberían enseñar, aparte de cómo hacer diligencias y abrir atestados, a cómo tratar a las personas. Y aboga por prestar una atención especial a colectivos que hasta ahora, han estado en clara inferioridad. «Aún queda un largo camino para conseguir un marco legislativo firme contra los delitos de odio. Para ello seguimos negociando con las administraciones y nos fijamos en países como Inglaterra u Holanda, que están más avanzados en este sentido», añade.

Pueden ser socios de Gaylespol agentes de la Policía Nacional o Local, de la Guardia Civilmossos d’escuadra, ertzainas, bomberos o funcionarios de prisiones. También se admite a trabajadores de seguridad privada que acrediten un año de antigüedad.

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