Víctima o verdugo: cómo la policía cargó contra un activista negro atacado por los neonazis en California

| 2 junio, 2018

Un periodista independiente fue apuñalado por un neonazi y la policía de Oakland, California, le investigó a él en vez de al agresor

02/06/2018 Diario.es.- Cedric O’Bannon intentó ignorar el dolor agudo en el costado y siguió filmando. Este periodista independiente, que estaba cubriendo un mitin supremacista en Sacramento, explica que quería registrar con su cámara GoPro la violencia de los neonazis contra todos los que se oponían al acto.

Sin embargo, el dolor era cada vez más intenso. Se levantó su camisa empapada de sangre y fue entonces cuando se dio cuenta de que uno de los hombres que llevaban palos con extremos afilados le había apuñalado en el estómago y tenía una herida de unos cinco centímetros de profundidad. Cojeando, consiguió llegar hasta una ambulancia.

A pesar de su situación, la policía no lo trató como a una víctima. La documentación a la que ha tenido acceso The Guardian evidencia que la policía hizo un seguimiento del Facebook del reportero y se planteó presentar cargos en su contra, por conspiración, provocación de disturbios, asalto y reunión ilegal.

En los documentos policiales también se destaca que utiliza el símbolo del saludo de Black Power y sus posts en las redes sociales en los que “expresa sus ideales”, como pruebas de que vulneró el derecho de expresión que ejercieron los neonazis en las protestas del 26 de junio.

Por el momento, no se han presentado cargos contra los supremacistas que atacaron a O’Bannon.

“Se supone que el sistema debería perseguir y juzgar a las personas que me atacaron y lo único que ha hecho es perseguirme con acusaciones ridículas”, lamenta O’Bannon en el transcurso de una entrevista en Oakland, la ciudad donde reside: “Es indignante”.

El caso de O’Bannon es el último ejemplo de cómo la policía de Estados Unidos tiene en su punto de mira a activistas de izquierdas personas que protestan contra Donald Trump o a afroamericanos, y cómo hace un seguimiento de sus actividades tanto en espacios públicos como en las redes sociales con el objetivo de presentar cargos contra estos grupos. Paralelamente, según las voces críticas con los criterios policiales, no exigen responsabilidades a los grupos neonazis que han sido violentos con terceros.

Como ya informó The Guardian en febrero, tras los ataques en la capital de California, que dejaron un balance de diez heridos, la policía mostró su comprensión con los supremacistas blancos y trabajó codo a codo con ellos con el objetivo de identificar a los manifestantes “antirracistas” y llevarlos ante la justicia.

Si bien la gran mayoría de las víctimas eran personas que se oponían a la manifestación racista, los fiscales han iniciado acciones penales contra tres activistas antifascistas. Sólo se han presentado cargos contra un miembro del Partido Obrero Tradicionalista (TWP), el grupo neonazi que auspició la manifestación.

En la mañana del mitin, O’Bannon, de 47 años, llegó temprano a las inmediaciones del Capitolio del Estado. El periodista tiene tres hijos y creció en el norte de California, y hace mucho tiempo que cubre a grupos activistas que luchan contra la brutalidad policial. Explica que quería encontrar una buena localización desde la que registrar las imágenes del acto.

La violencia y el caos no tardaron en hacer acto de presencia. O’Bannon subraya que los neonazis fueron los primeros en atacar. “Era evidente quién intentaba atacarme y quién intentaba defenderme”, señala. Más tarde la policía identificó a siete miembros del TWP que tenían cuchillos.

La acuchillaron al agacharse

Un supremacista blanco atacó a O’Bannon con un palo largo y le rompió la plataforma de la cámara. La GoPro cayó al suelo y el reportero explica que fue precisamente cuando se agachó para recoger el equipo cuando le clavaron la lanza en el lado derecho de su cuerpo.

Remarca que la policía no hizo nada para proteger a todos aquellos que estaban siendo atacados: “Dejaron que los enfrentamientos siguieran su curso”.

A O’Bannon lo llevaron al hospital de inmediato. Allí empezó a preocuparse por la posibilidad de que la policía confiscara las imágenes que había registrado y que podían ayudarlo a identificar al agresor. Cuando se despertó de la operación, se percató de que el disco de memoria había desaparecido. La policía le había dejado una nota indicando que se lo había quedado como prueba.

Cuando finalmente consiguió recuperar el equipo, el disco de memoria estaba vacío. Esto le hizo sospechar que la policía lo había vaciado. La policía lo niega.

O’Bannon, que estuvo dos semanas hospitalizado, pronto tuvo otros motivos para sospechar de la policía. Cuando el investigador de la Patrulla de Carreteras de California, Donovan Ayres, lo llamó meses después, le hizo una serie de preguntas sobre los activistas antifascistas y sus simpatizantes, y parecía estar más interesado en estas cuestiones que la agresión.

Después de que O’Bannon le describiera con detalle el momento en que fue apuñalado, Ayres le interrumpió y le preguntó: “Oye, ¿qué opinión tienes de Yvette Felarca?”. Felarca es otro de los activistas antifascistas que también fue apuñalado y contra el que, tras la investigación de Ayres, se han presentado cargos (agresión).

En cierto momento de la conversación Ayres dijo que los hombres del TWP probablemente lo habían apuñalado porque pensaron que su cámara era un arma: “Entiendo por qué te percibieron como una amenaza”.

El investigador también pidió a O’Bannon que instara a los activistas antifascistas a hablar con la policía y se interesó por las protestas que iban a organizar. 
El tono de esta llamada contrasta con el de  las comunicaciones entre la patrulla y un miembro del TWP y en las que parece que los investigadores indicaron al neonazi que “básicamente tenemos a los antifascistas en nuestro punto de mira” y a efectos de la investigación “eres la víctima”.

Dar poder a grupos que matan

En el transcurso de los 26 minutos que duró la llamada a O’Bannon, Ayres no le pidió en ningún momento que diera su versión sobre las acusaciones que más tarde incluyó en su informe, en el que recomienda a los fiscales que presenten cargos contra el reportero.

El informe de Ayres no demuestra que O’Bannon cometiera actos violentos pero no duda en afirmar “que era uno de los manifestantes que supuestamente atacaron a dos periodistas de una televisión local”.

Si bien reconoce en numerosas ocasiones que O’Bannon estaba filmando las protestas, el informe argumenta que debe ser juzgado por una serie de delitos graves, ya que se encontraba en el lugar de los hechos y “era consciente de que se producirán actos violentos y delictivos”.

En su informe, Ayres también menciona la larga trayectoria de O’Bannon como activista y señala que “por sistema cubre protestas y otros actos polémicos”. El oficial afirma que un vídeo demuestra que Bannon trabaja codo a codo con los activistas para “agredir” a un simpatizante de Trump en un acto del Partido Republicano.

En realidad, las imágenes muestran cómo O’Bannon y un grupo de periodistas filman mientras un grupo de manifestantes gritan a un simpatizante de Trump que camina por la calle.

Ayres utiliza numerosas imágenes del saludo de Black Power del Facebook de O’Bannon para argumentar que apoya a los activistas antirracistas y demostrar su motivación para impedir el libre ejercicio de los derechos y libertades de los nazis.

“Es una reacción de los supremacistas blancos para que parezca que yo soy un extremista negro”, señala O’Bannon, que al final no ha sido acusado de ningún delito. El reportero recuerda  los esfuerzos que está llevando a cabo el Gobierno de Estados Unidos en secreto para tener a los activistas negros bajo control. En su opinión, un periodista blanco no habría sido cuestionado de este modo.

La patrulla no ha querido hacer ningún comentario. La fiscalía ya había indicado que la investigación fue completamente imparcial. El jueves Ayres no contestó las llamadas de The Guardian.

Michael German, un exagente del FBI, señala que el caso de Sacramento integra un patrón de comportamiento de la policía de Estados Unidos, que suele posicionarse a favor de los grupos de extrema derecha y suele tener en el punto de mira a los que se oponen a estos grupos. “Han sido entrenados para investigar a estos antifascistas como si fueran la principal amenaza”.

German, quien es miembro del programa de libertad y seguridad nacional del Centro Brennan para la Justicia, subraya que las estadísticas demuestran que los supremacistas blancos son una amenaza, y también recuerda que la estrategia parece ser “la aprobación estatal de grupos que son extremadamente violentos, es decir, dar poder a grupos que matan”.

En Charlottesville, un hombre negro que había sido golpeado por supremacistas blancos fue acusado de un delito, y los activistas de izquierdas que protestaron en Standing Rock y en la toma de posesión de Trump todavía tienen causas pendientes.
O’Bannon, que tiene grandes cicatrices en el estómago por la herida del cuchillo y la cirugía, señala que los ataques de la policía no le impedirán contar su versión de los hechos.

“Tenemos que denunciar este tipo de comportamientos… antes de que empeoren”, indica: “Tengo el firme compromiso de denunciar este tipo de estrategia del miedo de la policía porque me amparan los derechos contemplados en la primera enmienda de la Constitución de Estados Unidos”.

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