Una redada contra varios locales de ambiente en Minsk hace temer una nueva ola de homofobia de Estado en Bielorrusia

, , | 26 octubre, 2017

Según ha denunciado en redes sociales Russian LGTB Network, el pasado fin de semana tuvo lugar una redada contra clubes de ambiente LGTB en Minsk, la capital de Bielorrusia. Un número indeterminado de personas fueron detenidas. Según la misma denuncia, el acceso a una popular web de citas gais ha sido también interrumpido en el país. Todo apunta a que las autoridades bielorrusas habrían decidido impulsar una nueva ola de homofobia de Estado, en la línea de lo que otras repúblicas del ámbito ruso o exsoviéticas vienen haciendo en las últimas semanas.

DOS MANZANAS.- Por el momento no hay demasiado información de lo que está sucediendo en Bielorrusia, más allá de lo denunciado por Russian LGTB Network: una redada en los clubes Burlesque y Casta Diva de Minsk en la noche del 20 al 21 de octubre, con un número indeterminado de detenciones, así como la interrupción del acceso a una web de citas gais. Russian LGTB Network ha llamado a la calma a la comunidad LGTB bielorrusa y ha expresado su deseo de que los detenidos sean liberados cuanto antes.

A nivel internacional, la organización estadounidense Human Rights First se ha hecho eco de lo sucedido, asegurando que “es alarmante que la policía hostigue a negocios legales, viole la privacidad de sus clientes, les pidan información personal y detenga a algunos de ellos”. “Todo eso parece ser el último ejemplo del incremento de la persecución a las comunidades LGTB de la región, después de lo graves episodios de Chechenia, Azerbaiyán y Tayikistán”, añaden desde esta organización de defensa de los derechos humanos. Human Rights First ha hecho también un llamamiento al Gobierno de los Estados Unidos a que pida explicaciones a Bielorrusia sobre lo sucedido, algo que a día de hoy parece poco probable.

Bielorrusia, territorio hostil a los derechos LGTB

Human Rights First se refiere en su comunicado a los recientes episodios de homofobia de Estado en Chechenia (república integrante de la Federación Rusa) y en Azerbaiyán y Tayikistán, dos repúblicas exsoviéticas. De todos ellos nos hemos hecho eco en dosmanzanas (ver los correspondientes enlaces). Bielorrusia, en cualquier caso, ya era un territorio difícil para las personas LGTB antes de que se activase esta ola de odio. Ya en 2010 recogíamos los datos de una encuesta según la cual el 63% de los ciudadanos de ese país se mostraba a favor de recuperar la antigua legislación soviética que criminalizaba la homosexualidad (despenalizada en Bielorrusia en 1994). Las autoridades de Minsk, de hecho, se han empecinado en reiteradas convocatorias en obstaculizar la organización del Orgullo y buena parte de sus actividades.

Las detenciones injustificadas de activistas LGTB tampoco son extrañas. Uno de los casos más flagrantes se remonta a 2009, cuando el joven Svyatoslav Sementsov fue detenido por organizar actividades en el nombre de organizaciones “no registradas” y de difundir a “gobiernos y organizaciones extranjeras información falsa con la intención de desacreditar a Bielorrusia”. Los funcionarios de la KGB le ofrecieron poner punto final a su proceso si se convertía en delator. También han sido frecuentes las redadas en los lugares de ambiente homosexual, así como la negativa a legalizar la organización LGTB GayBelarus, cuyos activistas, además, fueron investigados en varias ocasiones.

Asimismo, la intransigencia del presidente Alexander Lukashenko hacia el colectivo LGTB también es notoria y manifiesta. Lukashenko ejerce la presidencia ininterrumpidamente desde 1994, con serias dudas sobre la transparencia democrática de su gobierno y de las sucesivas citas electorales. En 2012, Lukashenko espetó públicamente, en referencia al entonces ministro de Exteriores alemán Guido Westerwelle (abiertamente homosexual), que era “mejor ser un dictador que ser gay” al tiempo que manifestó no entender “cómo un hombre puede vivir con otro hombre”.

Bielorrusa también ha discutido la aprobación de una legislación contra la “propaganda homosexual”, al estilo de la de su vecina Rusia. Finalmente la ley aprobada quedó un escalón por detrás, prohibiendo la difusión a los niños de “hábitos contrarios a un estilo de vida saludable” o que “desacrediten la institución de la familia y el matrimonio” aunque sin llegar a mencionar expresamente la homosexualidad o  las “orientación sexuales no tradicionales”. En cualquier caso es evidente que en un entorno tan fuertemente LGTBfóbico ese texto es más que suficiente para ser utilizado en contra del colectivo LGTB.

Esperemos que lo sucedido este fin de semana no sea el preludio de algo aún más terrible y que no se produzca una escalada de la violencia de Estado contra la población LGTB en Bielorrusia. Estaremos atentos a las noticias que nos lleguen.

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