Un hincha inglés, entre la vida y la muerte tras una pelea con aficionados rusos en Marsella

| 12 junio, 2016

El aficionado, de unos 50 años, está hospitalizado tras recibir una paliza en el Puerto Viejo de una ciudad convertida en un infierno ‘hooligan’Los altercados dejaron 35 personas hospitalizadas y hubo ocho detenciones

HinchainglesheridograveFRANCISCO CABEZAS. EL MUNDO.- Pocos lugares tan desagradables como el Puerto Viejo de Marsella el día en que Inglaterra debuta frente a Rusia en la Eurocopa. Apenas se distinguen las baldosas entre los cristales de las botellas rotas, alcanzar la siguiente esquina supone quitarse de encima a decenas de tipos alcoholizados que repiten una y otra vez la misma canción. Y los policías, armados hasta los dientes, siempre dispuestos a soltar el gas lacrimógeno, pero de lo más descoordinados, ni siquiera son capaces de evitar que grupos de rusos pasen a milímetros de los hinchas británicos. La consecuencia, la esperada.

Un seguidor inglés, de unos 50 años, se encuentra entre la vida y la muerte en un hospital de Marsella tras haber recibido una paliza de hinchas rusos, en los prolegómenos del duelo entre Inglaterra y Rusia, según informó el prefecto de policía, Laurent Núñez. El hombre, que había sufrido un paro cardíaco y fue reanimado por un policía, fue trasladado de urgencia a un centro hospitalario de la ciudad y, según los facultativos, su vida corre peligro. La televisión «BFMTV» indicó que se encuentra en situación de parada cardio-respiratoria.

Según las autoridades, el hombre recibió varios golpes con una barra metálica, algunos de ellos en la cabeza, por lo que debió ser reanimado en un primer momento por un agente que se encontraba en el lugar. Según los datos ofrecidos por la policía marsellesa, los altercados dejaron 35 personas hospitalizadas, entre las cuales, hay tres aficionados en estado grave, además del seguidor inglés en estado crítico.

El prefecto de policía de Marsella, Laurent Núñez, relató a la emisora «France Info» que los enfrentamientos comenzaron a primera hora de la tarde en una zona de mucha concentración de bares situada junto al Puerto Viejo de la ciudad. Unidades de policías antidisturbios desplegadas en la zona intervinieron para dispersarlos, para lo cual hicieron uso de gases lacrimógenos y de un cañón de lanzamiento de agua. Durante horas, el centro de la ciudad se convirtió en el escenario de una batalla campal. «Las cosas degeneraron durante una hora y media» en que los agentes «se vieron confrontados a individuos violentos (…) y en algunos casos alcoholizados», indicó Núñez.

Los lanzamientos de sillas, mesas y cualquier otro objeto capaz de volar por los aires volvieron al centro de Marsella horas antes del inicio del partido (21.00 horas) entre Inglaterra y Rusia. No era difícil reparar en cejas y cabezas sangrantes. En este tercer día de incidentes también se dejaron ver los radicales marselleses por el avispero del Puerto Viejo. Los mismos que ayudaron a sembrar el pánico la noche del viernes.

Stephen dice ser de Sheffield. Lleva la camiseta perforada en un costado. Huele a pólvora y sudor. Después de correr como quizá nunca lo haya hecho en su vida, alcanza a refugiarse en el vestíbulo de un hotel. Motivos no le faltan. A escasos minutos de alcanzar las once de la noche, un grupo de jóvenes radicales, sin distintivos visibles, se las apañó para tomar un pequeño callejón del Puerto Viejo de Marsella desde donde pudieron atacar a sus anchas a hinchas ingleses que acababan de ver en las terrazas de los bares el Francia-Rumanía.

El ataque de anoche no pudo estar mejor calculado. La policía, que se había preocupado de bunkerizar los alrededores de los pubs irlandeses de la primera línea de mar donde se produjeron los altercados de la noche del jueves, descuidaron en cambio algunas de las pequeñas plazas desde donde los aficionados británicos daban buena cuenta de sus pintas y sus cánticos. Hasta que comenzaron a lloverles piedras, petardos y bengalas.

Los hinchas ingleses, a los que la toxicidad del alcohol no les permitía moverse demasiado de su sitio, respondieron lanzando sus cervezas, sillas y mesas. Y los pocos turistas que quedaban, aunque sólo fuera por una vez, optaron por abandonar rápidamente sus grabaciones con los teléfonos móviles para buscar un lugar seguro. Algo difícil en Marsella, ciudad famosa por sus altos índices de delincuencia, acostumbrada a los kalashnikov en los barrios del norte, y uno de los grandes agujeros negros del presidente Hollande.

Hubo finalmente ocho detenciones, pero el número de detenidos aumentará previsiblemente «en los próximos días y en las próximas semanas», ya que las fuerzas del orden van a inspeccionar los vídeos que se grabaron para tratar de identificar a los autores, aseguró el portavoz del Ministerio del Interior, Pierre Henri Brandet. Brandet justificó que no hubiera más detenidos porque la intervención policial en el Viejo Puerto de Marsella se hacía «en un medio abierto», donde aparte de los hinchas ingleses y rusos que se enfrentaban -se calcula que eran 300 por cada bando-, había turistas y paseantes a los que se quiso evitar cualquier daño.Entre los detenidos, dos rusos, dos ingleses, dos franceses, un alemán y un austríaco, a los que se les acusa de participar en las peleas entre aficiones y de enfrentarse a la policía. Según la fiscalía de Marsella, la mayoría de estos serán puestos a disposición judicial el lunes, pero las investigaciones siguen abiertas con aquellos que pueden estar involucrados en los delitos más graves.

El escenario no podía ser más dantesco, recordando a las imágenes vistas durante el Mundial de 1998, cuando ‘hooligans’ y tunecinos sembraron el terror en las calles de la histórica ciudad portuaria. Manchas de sangre, cientos de botellas de cerveza destrozadas por el suelo, policías desplazándose en tropel de un lado a otro sin saber muy bien dónde ir e incluso carteristas desvalijando entre la confusión. Y Stephen, con su boquete en la camiseta, con su olor a pólvora, preguntando si después de lo ocurrido los bares seguirían abiertos hasta tarde. La Eurocopa también era esto.

La violencia se expande a Niza. Siete personas resultaron heridas en la noche del sábado en Niza durante un enfrentamiento entre un grupo de jóvenes franceses y seguidores de la selección de Irlanda del Norte en la Eurocopa, informó la prefectura de esa localidad del sur de Francia.Los hechos tuvieron lugar hacia las 23.00 horas en una calle peatonal del centro de la ciudad, cuando un grupo de entre 20 y 30 jóvenes locales lanzaron botellas contra nacionales de Irlanda del Norte, y estos respondieron de igual forma, confirmó a EFE un portavoz de la prefectura.La policía tuvo que intervenir para detener la pelea, en la que no estuvieron involucrados los aficionados polacos que también se encontraban por el centro de Niza, donde el domingo se medirán las selecciones de Polonia e Irlanda del Norte.

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