Twitter retiró la verificación a varias cuentas supremacistas por incitar al odio

| 17 noviembre, 2017

La red social busca nuevas formas de acreditar perfiles que no supongan un respaldo

Twitter ha comenzado a cumplir sus promesas sobre seguridad y vigilancia del racismo en la red social. El pasado miércoles la compañía comenzó a retirar varias verificaciones de cuentas que afectaron a algunos de los rostros más conocidos de la extrema derecha estadounidense. Fue el caso de Jason Kessler, a quien se le atribuye la organización de la manifestación supremacista blanca en Charlottesville, Virginia, el pasado mes de agosto, así como a Richard Spencer, otro de los rostros más conocidos en este sector y coeditor de la página web AltRight.com. «¿No está bien sentirse orgulloso de ser blanco?», contestó Spencer a través de su cuenta, seguida por más de 79.000 personas y cuyas soflamas provocaron incluso que Florida declarase en octubre el estado de emergencia por temor a disturbios civiles tras una de sus conferencias universitarias.

Ambos perfiles se quedaron sin la famosa marca azul que la red social otorga habitualmente a políticos, deportistas, artistas u otras figuras públicas con el fin de ayudar a que los usuarios sepan que se trata de cuentas originales y no de perfiles falsas que utilizan un nombre famoso. Sin embargo, la insignia especial también era interpretada como una manera de apoyo o reconocimiento. «Esta percepción empeoró cuando ampliamos la verificación a solicitudes públicas y verificamos a personas que de ninguna manera respaldamos», explicó Twitter en un comunicado. Es por ello que la compañía está trabajando en la creación de un nuevo programa de autenticación, que no incluya verificaciones de usuarios que «promuevan el odio» basado en la «raza, etnia, nacionalidad, orientación sexual, género, identidad de género, afiliación religiosa, edad, discapacidad o enfermedad». «Fallamos y ahora estamos trabajando para arreglarlo lo más rápido posible», reconoció el presidente ejecutivo de la red social, Jack Dorsey.

Otro de los perfiles afectados ha sido el de la activista de extrema derecha Laura Loomer, quien calificó la decisión de Twitter como «una forma de censura». «Y la censura es el primer paso hacia la tiranía», aseveró.

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