Tories y laboristas, en el punto de mira por acusaciones de islamofobia y antisemitismo

, | 13 agosto, 2018

13/08/2018 El Mundo.-  Con el Brexit asomando a la vuelta de la esquina, y con la amenaza del ‘no deal’ rondando con igual peligro por Bruselas y por Londres, los dos principales partidos de Reino Unido se han encontrado en mitad del verano con que viven una situación tensa con dos de las comunidades religiosas con más presencia dentro de la sociedad británica. Los conservadores tienen un frente abierto con los musulmanes por las palabras de Boris Johnson la semana pasada comparando a las mujeres que llevan burka con “buzones de correos” o “atracadores de bancos”, mientras que los laboristas de Jeremy Corbyn llevan meses sin ser capaces de atajar unas acusaciones de antisemitismo que se han recrudecido durante este fin de semana.

El domingo el periódico ‘The Independent’ publicaba una encuesta en relación con la visita en 2014 del líder laborista a la tumba de los responsables de los atentados contra atletas israelíes en 1972 asegurando que, si bien los entrevistados no consideraban en su mayoría que el partido fuese antisemita, sí que pensaban que no se había manejado bien la situación.

Y es que precisamente lo que más se le achaca es su incapacidad para atajar una crisis que se remonta a hace más de tres meses y que ha llevado incluso a los líderes de la comunidad judía a asegurar que si Corbyn llega al poder se verían obligados a tener que abandonar el país.

Este hombre no vale para estar en el Parlamento, y ya de liderar el país mejor ni hablamos”, atacó Jonathan Goldstein, presidente del Consejo de Liderazgo Judío, en una publicación de la comunidad. “Se ha pasado toda su carrera política confabulando con teóricos de la conspiración, terroristas y revolucionarios que sólo buscan deshacer todo lo bueno por lo que nuestros antepasados dieron sus vidas. En muchos sentidos, tenemos que decir que ya basta”.

La situación ha terminado conduciendo a que el actual ministro de Interior, Sajid Javidpidiese públicamente la dimisión del líder de la oposición durante la jornada del domingo a través de Twitter, aunque desde ciertos sectores se ha interpretado como una simple maniobra para tratar de sofocar el incendio que tienen abierto con la comunidad musulmana por las declaraciones de Johnson.

El también ex alcalde de Londres, y uno de los aspirantes a liderar a los tories, aseguró en un artículo publicado en su columna semanal en ‘The Telegraph’ que las mujeres que llevan algún tipo de burka parecen “buzones de correos” o “atracadores de bancos”, lo que ha llevado a la comunidad musulmana a exigirle a Theresa May que abra una investigación dentro del partido conservador para esclarecer hasta qué punto está presente la islamofobia dentro de la formación que ostenta actualmente el poder. Además, el Consejo Musulmán de Reino Unido envió una carta a May advirtiéndole de que no intente “blanquear” los resultados que se obtengan, asegurando que nadie debería tener permitido “perseguir a las minorías con impunidad”. Mientras tanto Johnson, que ya se ha negado a disculparse en un intento por ganarse a los sectores más conservadores del partido, decidió guardar silencio durante la tarde del domingo y sacar una bandeja con tazas de té para los periodistas apostados a las afueras de su vivienda.

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