Sube la tensión de la “resistencia”: Primeros enfrentamientos en las protestas de Madrid

| 19 mayo, 2020

En Alcorcón un grupo antisistema increpó a los vecinos y en Méndez Álvaro casi llegan a las manos. En Núñez de Balboa se leyó un manifiesto

J.V. ECHAGÜE / O. GONZÁLEZ / R. RUIZ. LA RAZÓN.- Chamartín, Moncloa, Paseo de la Castellana, Méndez Alvaro, Alcorcón, Majadahonda, Pozuelo, Alcobendas, San Sebastián de los Reyes, Galapagar…. suma y sigue. La rebelión de las cacerolas bajo la atenta mirada de la Policía, que trata de evitar que se produzcan altercados al tiempo que vigila que se cumpla con el distanciamiento, se ha propagado rápidamente por los barrios de la capital y por diversas localidades madrileñas.

«La hemos liado», dice un vecino de la calle Núñez de Balboa. En el distrito de Salamanca son muy conscientes de que han sido el germen de un movimiento que se ha disparado más allá de los límites de la geografía madrileña. Sobre las 20:30 horas sonaban ayer las primeras cacerolas, en un increscendo imparable que alcanza su cénit a partir de las 21:00 horas y hasta el cierre de esta edición. «Gobierno dimisión» fue el cántico más coreado. Mientras, las banderas de España que antes estaban en los balcones han bajado ahora a la calle, utilizadas como capas o pareos.

Más organizados que en los últimos días (muy pocos no llevaban mascarillas y se respetaron bastante más las distancias sociales), los manifestantes se han acostumbrado ya a vivir con un fuerte dispositivo de seguridad. El de ayer estaba conformado por una treintena de agentes de Policía Nacional, seis «lecheras» y un helicóptero que no dejó de sobrevolar la zona, todos ellos repartidos a lo largo de la calle de la «resistencia» entre los cruces con Ortega y Gasset y Hermosilla.Volume 90%00:0000:30

«Nunca os olvidaremos», dice en su manifiesto Joaquín Ariza, vecino de Núñez de Balboa y una de las cabezas visibles de las protestas, en referencia «a los muertos y sus familias». Altavoz en mano, recordó ayer todas las ciudades que se han sumado a este movimiento: Alicante, Cádiz, Granada, Sevilla, Valencia… «Animamos a todos los pueblos y ciudades de España a que se manifiesten en la calle su oposición al Gobierno, cumpliendo con la legalidad. ¡No nos pararán! ¡Venceremos!», concluye.

Otro «punto caliente» fue Méndez Álvaro. Un hombre que portaba una bandera de España adornada con un toro de Osborne empezó el ritual haciendo sonar un cazo azul contra un gancho de metal cinco minutos antes de que dé la hora de la convocatoria. Poco a poco se fue uniendo un grupo que se colocó rodeando la fuente que adorna la plaza. La insignia nacional predominaba en camisetas y banderas, aunque cualquier detalle que portase la rojigualda era bueno para hacer patente el sentir de un grupo de esta zona al sur de Madrid que se ha contagiado del espíritu de «La Resistencia» que comenzó en Núñez de Balboa.

Una pancarta con el lema «Madrid agoniza» daba cuenta de por qué han bajado a protestar los vecinos. En el grupo había desde señoras mayores que golpeaban las papeleras con las llaves hasta señores de mediana edad que llegaron al punto de encuentro con la aplicación móvil que imita el sonido de las cacerolas. Gritos de «Gobierno dimisión», «Que no nos da la gana» y «Libertad» animaron a los congregados y les invitaron a hacer aún más ruido.

La concentración creó opiniones encontradas entre los transeúntes que caminaban por el lugar. Una mujer descontenta con los cánticos se encaró con los manifestantes, creando momentos de tensión. Un par de personas incluso tuvieron que sujetar a otra mujer que se encaró con ella mientras el resto gritaba «Fuera, fuera».Volume 90%00:0002:40

Mientras tanto, en lo que ya llaman «El Núñez de Balboa del sur», en la Plaza de los Príncipes, en el Parque de Lisboa de Alcorcón, no sólo estuvieron los indignados contra la política de Pedro Sánchez sino también un grupo de personas de extrema izquierda, antisistema, del entorno de Podemos, que se hacen llamar «Alkorcón Combativo» y que se dedicó a increpar a los que se manifestaban con cacerola en mano. «¡Alcorcón, antifascista!», coreaban.

La bronca y los insultos entre uno y otro bando, llevó hasta algún enfrentamiento personal, y algunos vecinos que acudieron con la idea de que asistían a una concentración pacífica, acabaron marchándose. La protesta contó con un amplio dispositivo policial, que tuvo que formar un cordón policial para separar a unos y otros.

«Estoy indignado, es intolerable la mala gestión que ha hecho de la pandemia el presidente del Gobierno. Y encima bloquea Madrid», explicó Pedro, un autónomo. «Las dos primeras semanas del virus lo pasé fatal y la mala gestión está acarreando un frenazo a la economía que no sabemos qué consecuencias va a tener. A mí se me han caído encargos y ahora me toca hacer el pino con las orejas».

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