¡Negra, vete a tu país! Testimonio

| 15 septiembre, 2015

AfroféminasMARJORIE PAOLA HURTADO. AFROFÉMINAS.- Soy una negra rabiosa. En realidad lo era hasta hace poco. Ser madre me ha enternecido bastante, eso, y que un día un gran amigo me dijo, que parecía rabiosa cuando hablaba de negros, blancos o cualquier cosa ligada a la raza. Hasta ese día no había pensado si los métodos que usaba para intentar concienciar a la gente eran o no efectivos. Lo cierto es que la gente me escuchaba, pero oían una versión de mí que poco tiene que ver con la realidad. Que mi amigo me dijera que parecía rabiosa me ayudó… y mucho.

Estuve rabiosa durante mucho tiempo. Todo empezó un día cuando bajé de mi casa a hablar por teléfono a una cabina telefónica, que actualmente están extintas o casi, eran las 8 de la mañana en Madrid y en mi barrio Avda de América no había mucha gente deambulando, era domingo. Cuando empecé a marcar el número dos chicos me preguntaron la hora, yo que en aquel entonces usaba reloj, les dije “son las…” cuando les miré para contestar, me echaron un líquido marrón muy desagradable en la cara mientras gritaban “¡negra, vete a tu país!”. Yo en ese momento me eche la mano a la cara, por un momento pensé que era ácido, escocía, cuando pude abrir los ojos colgué el teléfono, y me fui a mi casa corriendo, en realidad no corría iba de un lado para otro intentando teletransportarme a casa. En casa, mi madre me preguntó qué me pasaba, yo solo me metí en la bañera a llorar amargamente durante un par de horas.

No lo entendía, había llegado a Madrid hacía un par de años, no conocía mucha gente, no tenía casi amigos, cómo iba a tener enemigos, era una niña, tenía unos 20 años, no lo entendí hasta un tiempo después.

Desarrollé terror hacia algunas personas de raza blanca, supongo que a los que me recordaban a aquellos dos chicos. Poco a poco ese miedo se fue convirtiendo en rabia, y la rabia en activismo, ese activismo me llevó a fundar una ONG, Educación contra la Discriminación, en realidad el nombre de la asociación dice mucho de lo que espero de la sociedad, en ese punto, en la creación de Educación contra la Discriminación, la negra rabiosa había empezado a desaparecer.

Pasó simultáneamente, empecé la carrera de Psicología a la vez que el proyecto asociativo de nuestra ONG. En el primer año de carrera estaba muy asustada, tenía 27 años y había dejado de estudiar hacía mucho tiempo, el caso es que creía que era una chica lista y que no sería muy difícil empezar en la universidad, si bien es cierto, es necesario, tener ciertas capacidades académicas para iniciar una carrera, lo más importante es escuchar a los profesores y poner en práctica lo que te están enseñando.

El primer año todos los profesores me resultaron tremendamente racistas, bueno no todos, había uno que me caía bien; el primer año de universidad, estuve contra todo el sistema universitario. Ese año aprendí varias cosas, que la carrera la iba a sacar año por año y no ese semestre por más que me peleara con mis profesores, y que, si tenía razones por las que creía que alguno de mis profesores eran racista, tenía que demostrarlo, la rabia no me llevaba a ningún sitio, mi amigo tenía razón estaba rabiosa. Poco a poco me volví más racional, menos visceral, entendí entre otras cosas, que muchas personas no tienen la suerte que tuve yo, alguien les dijera que a lo mejor tienen una actitud poco apropiada para el mensaje que intentan transmitir, aunque sus intenciones son buenas. No todos sabemos cómo actuar ante lo desconocido y hoy después de cuatro años, muchos de mis profesores pseudo-racistas y yo, guardamos una relación preciosa, de hecho, uno de ellos, me ayudó en la creación de la asociación.

La negra rabiosa, es una metáfora de mi frustración, por un sistema injusto, en el que yo no había participado, sino que, me atropelló de golpe. Y aunque parezca absurdo, creo que he tenido suerte, me gustaría que nada de eso hubiera pasado, pero pasó, y gracias a dicha agresión, me he convertido en la persona que soy. Lo que echo en falta es que una persona me hubiera dicho como actuar frente una agresión racista, o cómo gestionar mis emociones, ya que, combatir la rabia con rabia no es una actitud muy inteligente, sé que las palabras apropiadas en el momento justo pueden hacer maravillas.

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