Migrantes, refugiados y desplazados, los más expuestos al contagio del Covid-19

| 24 marzo, 2020

Acción contra el Hambre ha alertado de que las personas migrantes, refugiadas y desplazadas están más expuestas al contagio del Covid-19 y «del riesgo exponencial para poblaciones concentradas en espacios reducidos, sin un hogar seguro en el que aislarse y con débiles sistemas de saneamiento para garantizar su higiene». Pone el foco especialmente en Líbano, con 1,5 millones de refugiados sirios en su territorio, y en la frontera entre Colombia y Venezuela

NAIZ.- «Aquí, en Líbano, la prioridad ahora es el agua. Estamos redoblando esfuerzos para aumentar cuanto antes el número de litros de agua que reciben por día los refugiados en los asentamientos informales: el agua es el primer elemento para promover una buena higiene», subraya desde Beirut Beatriz Navarro, directora de Acción contra el Hambre en el país.

Se tratan de asentamientos informales, donde conviven muchas personas en poco espacio y a menudo con sistemas inmunológicos debilitados. «En estos asentamientos, de tiendas de lonas, viven personas muy vulnerables, donde pueden juntarse 5 o más personas, y a escasos metros una tienda de la otra, lo que provocaría una mayor posibilidad de contagio del coronavirus», añade Navarro.

Advierte que el invierno es siempre duro en Bekaa, donde se encuentran la mayoría de los refugiados sirios, y las condiciones de higiene no son óptimas. Muchos menores y ancianos presentan de antemano infecciones respiratorias o neumonías, además de enfermedades crónicas.

Navarro advierte que la preocupación no son solo las personas refugiadas, a las que una propagación del virus podría estigmatizar aún más: «Nos preocupa, obviamente, la población libanesa, el impacto que esta crisis va a tener en las personas más vulnerables, después de los meses de incertidumbre en materia social, política y económica que está sufriendo el país».

Navarro recuerda que «tras ocho años siendo el país del mundo con mayor número de refugiados per cápita cualquier intervención de ayuda a refugiados deberá tener muy en cuenta también a la población local».

El confinamiento reduce las posibilidades de ayuda

Las medidas de restricción de movimientos que empiezan a decretarse en numerosos países están empezando a convertirse en retos para la provisión de ayuda. Desde Mindanao (Filipinas), los equipos de Acción contra el Hambre advierten que la población más expuesta al virus «son los miles de desplazados que viven en campos provisionales, que dependen directamente de la ayuda humanitaria para sobrevivir y donde las actuales limitaciones de movimientos están dificultando esta entrega», relata Jasper Janderall, jefe de base en Iligan.

Otro de los puntos que preocupa a la ONG es la frontera entre Venezuela y Colombia, y el impacto que el cierre de los comedores en esta zona fronteriza tendrá en los miles de migrantes venezolanos que dependían de esta red para alimentarse.

Subraya también que las medidas de emergencia decretadas por el Gobierno colombiano «impactarán fuertemente al sector servicios y en el empleo informal, que ocupa al 48% de la población trabajadora y cuya actividad asumen, generalmente, las personas más vulnerables».

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