La Policía alerta del incremento de menores en el entorno de Ultras Sur

| 4 octubre, 2018

La expulsión de estos radicales del Bernabéu los lleva a acudir al exterior, donde los adolescentes les siguen

CARLOS HIDALGO. ABC.- La Policía Nacional tiene el ojo puesto en los Ultras Sur, a los que viene sometiendo a una vigilancia cada vez mayor habida cuenta de su presencia en las calles tras ser expulsados del Santiago Bernabéu por la propia presidencia del Real Madrid. Sin embargo, esta y otras variables han conllevado que, desde hace unos meses, los investigadores estén percibiendo un incremento de menores de edad en torno a los integrantes de este grupo violento. Los agentes alertan, además, de que el adelanto horario de muchos partidos ha traído consigo esta mayor presencia de chavales, que se encuentran en una edad en la que su vulnerabilidad es mayor de cara a ser «seducidos»por un grupo que, desde sus inicios en los años 80, viene alimentándose de savia nueva.

La Brigada Provincial de Información no ceja en su trabajo para evitar que sean captados por los cabecillas de estos grupos, individuos de extrema peligrosidad. «Lo fundamental es la prevención, prevención y más prevención», indican fuentes policiales. Sirva como ejemplo la actividad contra los grupos de ultraderecha en lo que llevamos de año en Madrid: 33 detenidos y 684 identificados.

La realidad es que antes era más fácil identificar a estos radicales, pues llevaban la estética típica de la extrema derecha (cabezas rapadas, cazadoras Bomber, botas con punteras de acero…); «pero ahora visten de modo más ‘casual’, con polos, camisas, vaqueros y deportivas». Pero lo que les sigue delatando, a parte de que muchos están filiados como miembros de este grupo organizado de unos 600 integrantes, es su punto de reunión: los bares de la calle de Marceliano Santa María, justo al lado del estadio de Chamartín.

Los bares, punto de reunión

Yes precisamente en ese escenario, verdadero calvo de cultivo ultra, donde los días de partido del Real Madrid pueden juntarse hasta medio millar de hinchas, entre ellos muchos de estos menores que tanto preocupan a los investigadores. Primero fue el bar Drakkar, histórico establecimiento de los Ultras Sur, que cerró y fue reabierto con el nombre de Sherwood. La propietaria se lo tenía alquilado al neonazi Antonio Menéndez Mories, de 33 años y conocido como «El Niño». Está considerado el líder de la organicación, junto a sus secuaces Javier Oviedo González, «Javi el Bombero», de la misma edad; y el exparacaidista del Ejército Francisco Javier Antuñaño, «El Fichaje», de 41. Estos tres «matones» suman una ristra casi innumerable de antecedentes policiales, entre otros, por dedicarse presuntamente a «vuelcos» (robos) de droga a otros narcotraficantes. Otro de los que mueven los hilos es Daniel Fernández Amor, «El Cani».

En la operación Zúrich, de noviembre pasado y con motivo de la paliza a sillazos en la plaza de Cataluña del Día de la Hispanidad de 2017, estos sujetos fueron detenidos con otros 13 en la capital (también estaba Cristian C. M., de 20 años y líder de Skin Retiro), que entre todos cuentan con reseñas anteriores por tres homicidios dolosos, agresión sexual, estafa, tráfico de drogas, malos tratos, lesiones, contra los derechos fundamentales, asociación ilícita, amenazas, coacciones, atentado a agentes de la autoridad, desobediencia…

Barras y pantallas en la calle

Hay ahora otros dos locales muy frecuentados por esta banda y los menores: El 7 Blanco, que saca los días de partido barras a sus puertas para despachar bebidas, contraviniendo la ordenanza municipal; pero, sobre todo, La Fontanería, que pone pantallas para ver los partidos desde el exterior para quienes tienen vetada la entrada en el Bernabéu por su militancia agresiva.

«Desde que el club creó la llamada Grada Joven y expulsó a los Ultras Sur, es verdad que se ha eliminado la violencia en el campo. Históricos que pertenecieron al grupo radical sí pueden entrar porque dejaron atrás ese pasado. Como Ochaíta, que lleva la Peña de Veteranos, y Carlos Clara, que se encarga de la Clásica. Otros, como Álvaro Cadenas, apenas se dejan ver, porque está muy socializado, pero el problema se ha trasladado al exterior».

El «divorcio» entre estos y los nuevos jefes de los Ultra Sur tuvo su punto de inflexión en 2014, durante el funeral de una de sus miembros, fallecida en parapente. En plena Iglesia de los Sagrados Corazones, El Niño y Fichaje se fueron hacia Cadenas para pegarle y éste sacó una pistola.

La semana pasada, otros neonazis hinchas del Real Madrid, los antiguos Juventudes Canillejas, se manifestaron por el barrio en contra de la presencia del Wanda Metropolitano, estadio del Atlético, en su barrio. El peticionario de la convocatoria a la Delegación del Gobierno era Fabio Martínez Luiggi, conocido por la Policía, y también asistieron Ana Pavón (ultraderechista, que dio un discurso), y otro histórico, Alberto Ayala de Cantalicio. Acudieron unas 150 personas.

De cualquier modo, los investigadores destacan que la actividad violenta en las calles de estos sujetos ha mermado. A ello contribuye mucho la labor policial de prevención, como ocurrió el viernes pasado, la noche antes del encuentro entre el Madrid y el Atlético. La Brigada de Información hizo una batida por la zona de Marceliano Santa María y sorprendió, a las 23 horas, a una treintena de Ultras Sur armados con palos, bobinas industriales y puños americanos de plástico. Se sospecha que habían quedado con miembros del Frente Atlético para pegarse. Identificaron a 27 personas, aunque no pudieron levantarles actas por posesión de armas porque las tiraron al suelo antes de ser interceptados. Pero se logró abortar una reyerta.

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