“La muerte de Samba Martine se podría haber evitado”

| 28 enero, 2014

SambaMartineFamiliaMANUEL ALTOZANO. EL PAÍS.- Si Samba Martine, la congoleña fallecida el 19 de diciembre de 2011 tras pasar 38 días internada en el Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Madrid, hubiera recibido en ese centro el tratamiento para la criptococosis derivada del sida que padecía habría sobrevivido casi con total seguridad. Así lo estima la Audiencia de Madrid que ha ordenado reabrir la investigación sobre las causas de la muerte de la africana para determinar si los servicios médicos del centro, que la examinaron hasta en diez ocasiones, debieron sospechar de la gravedad de su enfermedad y atenderla de manera adecuada.

Samba ingresó en el CIE de Madrid procedente del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Melilla. Los médicos del centro melillense sí le habían diagnosticado la infección por VIH que padecía, pero esa información no llegó al centro madrileño al que fue trasladada el 12 de noviembre de 2011. Durante los 38 días que pasó en el CIE de Madrid, la mujer acudió hasta en 10 ocasiones al servicio médico con fuertes dolores de cabeza y prurito en la zona perineal. “Tales síntomas obligaban a sospechar la existencia de una enfermedad más grave que no fue tomada en consideración”, aseguran los magistrados, que añaden: “No parece que se le efectuara ningún análisis de sangre” que hubiera podido detectar que padecía sida.

Los magistrados constatan el cúmulo de irregularidades cometidas por el servicio médico en las reiteradas visitas de Samba. “Según se lee en la historia clínica [de la congoleña] no parece que fuera atendida siempre por médicos”, explica el tribunal. “Sí figura, en cambio, que fuera asistida por Diplomados Universitarios en Enfermería en tres de ellas [de sus visitas]”. El auto también recoge que solo una de las 10 veces que pidió ayuda a los facultativos fue atendida por intérprete.

Pero, además, los magistrados sospechan que el servicio médico del centro, contratado con la empresa Servicios Médicos Especializados SL (Sermedes) trató de ocultar al juez que investigaba el caso datos relevantes para conocer la gravedad del estado de Samba que sí aparecen en su historia clínica. Así, el informe médico enviado al juzgado silenciaba los síntomas gripales y fuertes cefaleas que sufría, el prurito en la zona perineal y el ataque de ansiedad con el que la inmigrante acudió al consultorio antes de que tuviera que ser trasladada al hospital donde murió. “De haber sido tratada correctamente se podría haber evitado el fatal desenlace”, concluyen los magistrados.

Así se desprende de las conclusiones de la propia forense del caso que, a pesar de que descartó la mala praxis médica -lo que sirvió al titular del juzgado de Instrucción 38 de Madrid para archivar el caso en octubre de 2012-, aseguraba que la criptococosis de la que falleció Samba “es casi siempre fatal, pero solo si no se trata”. Ese dato, según la resolución “lleva a la conclusión de que si hubiera sido tratado 38 días antes, el resultado bien pudiera haber sido distinto”, prosigue el auto de la Audiencia. La coordinadora de la Cruz Roja en el CIE y otras internas relataron al juez que la congoleña “llevaba enferma tres semanas con importantes padecimientos y dolores de cabeza”. “Que no hacía más que llorar, gemir, quejarse…”.

Entre los múltiples indicios de la gravedad de sus padecimientos se encuentra también el hecho de que, el mismo día que ingresó proveniente de Melilla, pidió pasar consulta por síntomas gripales y picor en la zona genital. Este último síntoma fue tratado con Clotrimazol, una crema para las infecciones por candidiasis lo que, al proceder Samba de la República Democrática del Congo, donde el sida es endémico, “debió alertar al personal sanitario”.

José Ramón Arribas, médico internista especializado en VIH del hospital madrileño de La Paz explicó a EL PAÍS el pasado abril que la criptococosis, la enfermedad de la que murió Samba, “es típica de los pacientes con sida, sobre todo de los procedentes de África”. Los fuertes dolores de cabeza que presentaba la congoleña, según su historia clínica, “son uno de sus signos”, según el especialista, que aseguró que esa enfermedad es “perfectamente tratable”.

Los magistrados recuerdan además “la especialísima situación de quienes se encuentran privados de libertad en un CIE”. Como los internos “no pueden acceder a servicios médicos distintos de los del propio centro o aquellos a los que les deriven si lo estiman oportuno” se encuentran en “un peculiar limbo”. Por eso es especialmente relevante “la posición de garante” del personal de la instalación.

La decisión de reabrir la investigación judicial sobre la muerte de Samba llega un mes largo después de que el fiscal jefe de Madrid denunciara a tres policías del centro por lesiones, malos tratos y un delito contra la integridad moral por sus supuestas agresiones a un interno de Ghana. El pasado diciembre un interno armenio se suicidó en el CIE de Barcelona y varios de sus compañeros denunciaron malos tratos durante la noche de fin de año. Los dos jueces de control de este último centro han exigido todos los partes médicos de las personas allí recluidas.

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