La memoria de las personas trans víctimas del franquismo se hace visible en la antigua cárcel de Huelva

, , | 5 abril, 2018

Una placa recuerda desde este viernes a las personas transexuales encerradas en un centro “símbolo de castigo y exclusión social a quienes decidieron ejercer su libertad de ser y amar de forma diferente”

Lugar de Memoria Histórica desde 2014, la antigua prisión incluye desde ahora a las personas, además de los homosexuales, entre las víctimas de aquella injusticia

“Se nos había borrado de la historia y ahora seremos visibles”, apunta Mar Cambrollé

JAVIER RAMAJO. ELDIARIO.ES.- Una placa a las puertas de la antigua prisión de Huelva recordará para siempre que allí fueron encerradas personas únicamente por “ejercer su libertad de ser y amar de forma diferente”. Hasta ahora ese elemento simbólico recordaba en exclusiva a “los homosexuales” presos hasta 1979, pero desde este viernes el recuerdo se hará extensivo a “las personas trans y homosexuales”. Allí fueron encarceladas y torturadas aquellas personas a las que la dictadura perseguía por su orientación o identidad sexual.

Después de que  hace casi un año fuera aprobada por unanimidad una moción de IU a propuesta de la Asociación de Transexuales de Andalucía-Sylvia Rivera, la Consejería de la Presidencia, Administración Local y Memoria Democrática ha organizado un acto a las 11.30 horas de este viernes para el descubrimiento de la nueva placa, que rezará así: “Para una generación de españoles este establecimiento penitenciario fue símbolo de castigo y exclusión social a quienes decidieron ejercer su libertad de ser y amar de forma diferente. Quede esta placa como reparación de la sociedad democrática a una injusticia histórica en recuerdo de las personas trans y homosexuales que fueron encarceladas y como compromiso de que ninguna generación tendrá que pasar por nada semejante”.

Para dignificar la memoria de las víctimas, la antigua prisión fue declarada en noviembre de 2014 Lugar de Memoria Histórica por la Junta de Andalucía al ser considerado un destacado centro de la represión franquista durante los años de guerra y posguerra, cerrado definitivamente en 1995. Diez años después, el recuerdo solo fue para las personas homosexuales pero, como recuerda la presidenta de ATA, Mar Cambrollé, “las mujeres trans también ocuparon un espacio en esas celdas” en virtud de las leyes de Peligrosidad Social y de Vagos y Maleantes en el tardofranquismo.

Es una reivindicación que se ve precisamente solventada apenas unos días después del Día Internacional de la Visibilidad Trans. “Se nos había borrado de la historia y ahora seremos visibles”, apunta Cambrollé.

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