Ignoran denuncias por intento de violación a lesbianas

, | 24 Julio, 2017

ONG denuncian omisión de las autoridades en agresiones por razón de género en países de América Latina.

AM.- Higui acostumbraba a salir de su casa con un cuchillo porque vivía en un barrio pobre de Buenos Aires donde la acosaban por ser lesbiana. En octubre de 2016, un grupo de 10 hombres intentó violarla y, al defenderse, mató a uno.

Aunque sus familiares la encontraron golpeada y con las ropas desgarradas fue procesada por homicidio simple y pasó siete meses en la cárcel. Ninguno de sus presuntos agresores fue detenido.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) publicó a finales de 2015 que la comunidad LGBTTTI de América Latina vive alarmantes niveles de violencia que no se reflejan en las estadísticas.

Ana Clara Benavente, de la Asamblea Lésbica Permanente de Argentina, coincidió con el informe.

Esta organización trabajó en Buenos Aires para que el caso de Higui se considerara como legitima defensa y fuera liberada, lo que sucedió el 12 de junio.

“Para nosotras es muy importante que se tome como un intento de violación correctiva, que si bien no es una carátula que existe en Argentina, nos interesa que quede claro para la sociedad que a muchas lesbianas nos intentan violar”, dijo.

Ana Clara consideró que a pesar de que en 2010 hubo un gran avance en Argentina en materia de derechos con la promulgación de la Ley de Matrimonio Igualitario, actualmente hay un recrudecimiento de la violencia hacia las lesbianas, sobre todo, por parte de las autoridades.

Recordó la marcha del 8 de marzo, Día de la Mujer, en la que hubo una serie de detenciones arbitrarias, la mayoría a lesbianas visibles.

En Chile, en tanto, los crímenes de odio aumentaron 33 por ciento durante 2016, de acuerdo con un informe del Movimiento de Liberación Homosexual y, por primera vez en 12 años, fueron más numerosos los casos de denuncias por parte de lesbianas y trans que de homosexuales varones.

El 25 de junio del 2016 fue hallado en la región del Valparaíso el cuerpo sin vida de Nicole Saavedra, de 23 años. Era lesbiana y tenía señas de haber sufrido torturas. Hasta el momento no se ha avanzado con la investigación.

Ocho años antes, en 2008, otra chica lesbiana, María Pía Castro, fue asesinada en una situación similar.

“La mamá de María Pía nos contó que son como cinco chicas más que habían asesinado en esa zona y que habían pasado hartas cosas oscuras ahí que no habían permitido que se esclarecieran los crímenes”, contó Patricia, quien pidió que se omitiera su apellido, y que forma parte de la organización Fisuras Colectivas Feministas, en Chile.

Lo que tienen en común los asesinatos es que son mujeres jóvenes, lesbianas, de familias pobres practicantes de la religión evangélica.

Un problema que se da tanto en Chile como en Argentina es que las agresiones hacia las lesbianas que se denuncian no se tipifican correctamente, ya sea como crimen de odio o violación correctiva, por lo que el maltrato hacia este sector queda invisibilizado.

En Perú, la violencia hacia las lesbianas es permanente, sistemático e invisible, explicó Esther Rodríguez, de la organización Lesbianas Independientes, Feministas Socialistas.

Prácticamente no hay denuncias y los datos que hay los recogen las organizaciones.

“El espacio donde se comenten la mayor cantidad de violaciones, incluidas las correctivas, es la familia. Perú es el primer país en Sudamérica con denuncias de casos de violación sexual cometidos por personas del entorno familiar, y a nivel mundial ocupamos el lugar número tres”, detalló.

Hay al menos cuatro leyes en Perú en materia de derechos a la comunidad LGBTTTI que se han derogado: una que obligaba a la policía nacional ha implementar formación con visión de género, otra que daba derechos a las personas LGBTTTI recluidas en penales, una más que contemplaba algunos casos de discriminación a adolescentes y, por último, un decreto que proponía sancionar con mayor severidad al feminicidio.

“Hoy en día tenemos miedo, en Perú tenemos miedo no solamente lesbianas, gays, trans, sino también el movimiento feminista y, en general, el movimiento de mujeres”, denunció Rodríguez.

“Por eso hago un llamado a la comunidad de América Latina, porque necesitamos redes de ayuda”, agregó.

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