Europa entierra el efecto Lampedusa 14.000 ahogados después

| 3 octubre, 2018

Cinco años después del naufragio con 630 muertos que conmocionó a Italia y priorizó el rescate, casi no quedan ONG en el Mediterráneo y cruzarlo es más letal

NAIARA GALARRAGA GORTÁZAR. EL PAÍS.- Pocos migrantes muertos en el Mediterráneo tienen funeral. Pero los más de 360 ahogados el 3 de octubre de 2013 frente a Lampedusa fueron despedidos con un funeral de Estado en Italia. El suceso horrorizó a Europa. Aquellas filas de ataúdes idénticos de madera, con cuatro minúsculos féretros blancos en primera fila, se convirtieron en un símbolo. Hubo declaraciones políticas grandilocuentes que cristalizaron en un cambio de la política migratoria italiana y europea. Rescatar a quienes se lanzaran a la peligrosa travesía se convirtió en una efímera prioridad. Cinco años y 14.000 ahogados después esto es lo que ha cambiado (y lo que no) en el Mediterráneo mientras 1,8 millones de personas llegaban irregularmente por mar.

Del rescate a la vigilancia fronteriza

Italia desplegó inmediatamente una ambiciosa (y cara) operación de rescate de pateras, Mare Nostrum, con 5 barcos, 2 submarinos y 6 aviones. Pero la clausuró un año después tras salvar miles de vidas porque el resto de Europa se negó a compartir la factura: nueve millones al mes. La sustituyó una operación más modesta de Frontex y con una diferencia sustancial: la prioridad era ahora controlar las fronteras externas de la UE. Unos meses antes llegó el barco de MOAS, la primera de las ONG que se movilizaron con la misión de salvar vidas. En aguas internacionales frente a Libia llegó a haber una docena de barcos humanitarios. La UE fue ampliando los medios y poderes de Frontex, que ahora tiene 26 barcos, 4 aviones y 5 helicópteros patrullando el Estrecho, el Mediterráneo Central y el Egeo. Si reciben un SOS lanzan una operación de rescate pero no es su misión principal.

Pocos migrantes muertos en el Mediterráneo tienen funeral. Pero los más de 360 ahogados el 3 de octubre de 2013 frente a Lampedusa fueron despedidos con un funeral de Estado en Italia. El suceso horrorizó a Europa. Aquellas filas de ataúdes idénticos de madera, con cuatro minúsculos féretros blancos en primera fila, se convirtieron en un símbolo. Hubo declaraciones políticas grandilocuentes que cristalizaron en un cambio de la política migratoria italiana y europea. Rescatar a quienes se lanzaran a la peligrosa travesía se convirtió en una efímera prioridad. Cinco años y 14.000 ahogados después esto es lo que ha cambiado (y lo que no) en el Mediterráneo mientras 1,8 millones de personas llegaban irregularmente por mar.

Del rescate a la vigilancia fronteriza

Italia desplegó inmediatamente una ambiciosa (y cara) operación de rescate de pateras, Mare Nostrum, con 5 barcos, 2 submarinos y 6 aviones. Pero la clausuró un año después tras salvar miles de vidas porque el resto de Europa se negó a compartir la factura: nueve millones al mes. La sustituyó una operación más modesta de Frontex y con una diferencia sustancial: la prioridad era ahora controlar las fronteras externas de la UE. Unos meses antes llegó el barco de MOAS, la primera de las ONG que se movilizaron con la misión de salvar vidas. En aguas internacionales frente a Libia llegó a haber una docena de barcos humanitarios. La UE fue ampliando los medios y poderes de Frontex, que ahora tiene 26 barcos, 4 aviones y 5 helicópteros patrullando el Estrecho, el Mediterráneo Central y el Egeo. Si reciben un SOS lanzan una operación de rescate pero no es su misión principal.

El alto comisionado del Acnur, Filippo Grandi, sostuvo este lunes en un discurso que “los rescates marítimos –un símbolo de humanidad compartida- son rehenes de la política. Devolver a la gente no puede ser la respuesta y negociar cada desembarco buque a buque, incluso si tiene éxito, no es una buena opción”.

Libia y la disuasión

El apoyo económico y técnico europeo ha permitido a Libia crear una Guardia Costera en la que la UE delega. Este mismo martes se graduó un nuevo contingente de guardacostas. Su creciente protagonismo, combinado con las muchas dificultades que Italia ha puesto a cualquier barco que rescatara migrantes, significa menos llegadas a Italia, más interceptados frente a Libia y más ahogados. Los cálculos del investigador del ISPI Matteo Villa indican que septiembre fue el mes más letal en la ruta Libia-Italia desde que hay registros: dos de cada diez murieron ahogados, siete fueron devueltos a Libia y uno llegó a Europa.

Llegadas y rutas

Las llegadas irregulares por mar a Europa están en el nivel más bajo desde 2014. Nada que ver con el pico de más de un millón de personas llegadas en 2015, un éxodo impulsado por la guerra en Siria. Desde enero han arribado 87.000 personas, casi la mitad de ellas por España.

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