Estados Unidos vota contra resolución de la ONU que prohíbe pena de muerte por delito de homosexualidad

, | 4 octubre, 2017

La Organización de las Naciones Unidas aprueba una resolución contra la aplicación de la pena de muerte por el delito de homosexualidad, entre otras premisas, pero con el voto en contra de los Estados Unidos.

LUIS M. ÁLVAREZ. UNIVERSO GAY.- La Organización de las Naciones Unidas aprueba una resolución que prohíbe la pena de muerte por el delito de homosexualidad con 27 votos a favor y 13 en contra, resultado de una votación realizada el pasado viernes, 29 de septiembre. Una fabulosa noticia para la comunidad LGBT, que sin embargo ha quedado eclipsada en los medios de comunicación con el hecho de que los Estados Unidos votaran en contra de esta medida, alineándose a países como China, Japón, Iraq, Qatar, India, Egipto, Etiopía, Burundi, Botswana, Bangladesh, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, algunos de los que actualmente mantienen la pena de muerte por el delito de sodomía.

La resolución de la ONU bloquea específicamente «la imposición de la pena de muerte como una sanción para determinadas formas de conducta, como la apostasía, la blasfemia, el adulterio y las relaciones homosexuales consensuadas», expresando «una seria preocupación de que la aplicación de la pena de muerte por adulterio sea desproporcionadamente impuesta a las mujeres». También señala que «las personas pobres y económicamente vulnerables y los extranjeros son víctimas desproporcionadamente de la pena de muerte, que las leyes que llevan la pena de muerte son utilizadas contra personas que ejercen su derecho a la libertad de expresión, de pensamiento, de conciencia, de religión y de reunión y asociación pacíficas y que las personas pertenecientes a minorías religiosas o étnicas estén representadas de manera desproporcionada entre los condenados a la pena de muerte».

Esta resolución ha sido posible gracias a países como Benin, Suiza, Francia, Bélgica, México, Moldavia, Mongolia y Costa Rica que han hecho de los derechos LGBT una prioridad en sus agendas. Todos los países de la región de Europa Ocidental, América Latina y el grupo denominado como «Europa Occidental y otros», han votado «sí», salvo dos excepciones: Cuba, que se abstuvo y los Estados Unidos, representados por Nikky Haley, cuyo voto fue «no». Lo que no deja de ser una contradicción porque ella misma fuera una de las primeras personas que exigía una investigación sobre la purga de homosexuales en Chechenia.

Independientemente de que la administración de Donald Trump haya iniciado una ofensiva contra el colectivo LGBT, tal y como hacen en Rusia —que más allá de su Ley de Propaganda, también ha prohibido el uso del meme con Vladimir Putin maquillado—, Chechenia —donde los homosexuales son considerados terroristas—, Egipto —donde no se peude ni ondear una bandera—, Indonesia —donde pretenden hasta eliminar al colectivo de los medios de comunicación—, Tanzania —donde no puedes ni asistir a un taller sobre prevención del VIH—, o Bangladesh —donde Starbucks es el mal por apoyar a ls homosexuales—, tres son las teorías principales que se barajan para explicar este voto negativo:

1º) No querrían votar en contra de ninguna resolución que vaya en contra de la pena de muerte que ellos mismos aplican, aunque la resolución no llega a exigir su abolición, sino simplemente «reconoce» que muchos estados aplican la pena de muerte como una forma de tortura, no exige una abolición total, sino una aplicación humana en aquellas naciones donde todavía existe.

2º) Debido a una cláusula que condena la ejecución de personas con enfermedades mentales, una práctica se llevan a cabo de manera rutinaria en algunos estados donde es legal la pena de muerte.

3º) El hecho de que un país como Arabia Saudita, cuya alianza en Oriente Medio es estratégica para el gobierno estadounidense, se haya opuesto específicamente a esta resolución, siendo además uno de los diez países en los que las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo siguen estado castigadas con la pena de muerte. Precisamente, junto con Rusia y Egipto, Arabia Saudita intentó introducir enmiendas con el objetivo de mermar el impacto de la resolución, pero fueron rechazadas.

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