Españoles o inmigrantes: las cifras reales de quién recibe más ayudas al alquiler

, | 16 marzo, 2018

Los datos desmienten la creencia xenófoba de que los extranjeros copan las subvenciones

JAVIER GALÁN. EL PAÍS.- La creencia xenófoba de que los extranjeros reciben más subvenciones que los españoles vuelve a cobrar fuerza con el anuncio del nuevo Plan de Vivienda, que contempla ayudas directas al alquiler para quienes paguen una renta mensual de hasta 600 euros por norma general. Mensajes como “el 70% de los beneficiarios son inmigrantes” —algunos exageran la cifra hasta el 90%— o “¿dónde están los Vázquez, los Martínez y los López?” son solo algunas de las afirmaciones que año tras año se repiten con la publicación de los nombres de quienes reciben las ayudas para arrendar una vivienda. Sin embargo, los datos desmienten tales aseveraciones, que en última instancia defienden que los inmigrantes, aunque paguen impuestos, deben tener menos derechos que los nacionales. ¿El motivo? No son españoles.

Según las cifras totales de las ayudas autonómicas al alquiler de viviendasconcedidas entre 2016 y 2017 recopiladas por EL PAÍS, la población extranjera representa alrededor del 40% de los beneficiados. Los números varían considerablemente entre las distintas comunidades autónomas. Mientras que en Extremadura y Andalucía el porcentaje de inmigrantes que reciben la subvención se sitúa por debajo del 10% —6,7% y 9,7% respectivamente—, en Cataluña, Aragón y La Rioja se acerca al 50%. País Vasco es el único lugar donde más de la mitad de los beneficiados por la ayuda del alquiler son extranjeros (52%).

Shakira Zohe Pérez percibió una de estas ayudas. Las conoció por una trabajadora social. Es dominicana, viuda, y vive en una casa baja de tres habitaciones en Barajas, Madrid, con sus cuatro hijos, su madre y su nieta. Paga 600 euros mensuales al casero, español, y ha recibido una ayuda de 2.400 euros en 2017. “Esto me paga cuatro meses de alquiler”, cuenta en su salón, que también es la habitación de uno de sus hijos. “Ahora miro cada día para ver cuándo sale la de este año… Siempre estoy pendiente”, explica. Tiene una prótesis en cada rodilla, una discapacidad reconocida por la que cobra una pensión de 422 euros, y por las mañanas va a un curso de administración. Su dolencia le impide trabajar como cocinera, como hacía cuando llegó a España hace 13 años. En el pasillo de al lado hay una litera. “Sé que la ayuda me la dieron porque realmente la necesitaba. Mira mis condiciones. Con un buen sueldo no me la dan”.

Aunque las ayudas se conceden en función de criterios objetivos determinados por el nivel de renta, el argumento xenófobo se agarra a otro dato: el 10% de la población que reside en España es extranjera, de manera que, si el 40% de los beneficiarios son extranjeros, el saldo final favorece a los inmigrantes. Los datos autonómicos confirman que aproximadamente 2,5 de cada 1.000 españoles perciben una subvención para el alquiler, frente a 15 de cada 1.000 extranjeros. “Poner el acento exclusivamente en la nacionalidad del destinatario no tiene en cuenta que si los extranjeros están sobrerrepresentados porcentualmente en las listas de ayudas, es porque también lo están en las franjas de quienes tienen unas condiciones socioeconómicas más bajas”, considera Ángel Madero, coordinador de Stop Rumores, un proyecto promovido por la Federación Andalucía Acoge.

Pero en la ecuación es preciso considerar otro factor: cuántas personas viven de alquiler en España. De acuerdo con los datos de la última Encuesta de Condiciones de Vida del INE (Instituto Nacional de Estadística), de 2016, viven de alquiler el 68,8% de las familias en las que la persona que aporta los mayores ingresos es extranjera no comunitaria —en el caso de los comunitarios la cifra es del 57,8%—. Si el cabeza de familia es español, el porcentaje se reduce al 13,5%. Este dato explica, por ejemplo, los resultados de País Vasco, donde si bien el 52% de los beneficiarios de la ayuda al alquiler son extranjeros, los nacionales acaparan el 70% de la Renta de Garantía de Ingresos.

María Belén Recio es una de las españolas que se ha beneficiado de la subvención al alquiler. Vive con su hija en una corrala de Noviciado, en el centro de Madrid. Paga 500 euros por un piso pequeño, “al que llamar estudio es decir mucho”, comenta por teléfono. Su ayuda también alcanza el máximo permitido, 2.400 euros. Son 200 euros al mes para esta administrativa cuyo salario no llega a los 1.000 euros mensuales. Tenía una casa que vendió “por la situación”, se divorció y desde hace dos años vive en su domicilio actual. “Me resultó curioso al ver el listado, desde luego, que españoles me pareció que éramos poquísimos”, cuenta.

Pese a que las cifras totales confirman que más españoles reciben la ayuda que los extranjeros, “es más fácil utilizar a la población extranjera como chivo expiatorio y culparla de las dificultades de acceder a los servicios públicos que buscar otras causas, como los recortes sociales que ha hecho el Gobierno”, explica Ángel Madero, que subraya que la mitad de los extranjeros “son comunitarios” pese a que el imaginario colectivo solo piensa en “africanos y marroquíes” cuando habla de inmigrantes.

Y ese imaginario colectivo “cree que los inmigrantes reciben más de lo que aportan, sobre todo en sanidad y educación”, añade Joaquín Arango, catedrático de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid y director del Centro de Estudios sobre Migraciones y Ciudadanía en el Instituto Ortega y Gasset. Los datos, nuevamente, lo desmienten: los ciudadanos inmigrantes consultan, por ejemplo, un 7% menos el médico que los españoles, y tienen un gasto farmacéutico medio por persona de 73,70 euros frente a los 374,01 euros por cada español, según Stop Rumores.

Pero el miedo y el populismo arrollan los datos. “Entre los segmentos de la población más reacios a la admisión de inmigrantes, subyace una concepción de que los extranjeros son personas que no pertenecen plenamente a nuestra sociedad y que deben tener una dotación de derechos mucho más limitada que los nacionales”, añade Arango. Según el catedrático, estos sectores, “alimentados por los partidos populistas xenófobos”, defienden que los Gobiernos tienen que tener una preferencia por los nacionales, por el mero hecho de serlo: “El lema es ‘primero nosotros, y si sobrase una vez que todos los españoles hubieran recibido una ayuda, quizá, y solo entonces, se le podría dar a un extranjero”.

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