Encierran a un chico marroquí por presunto odio racista hacia un compañero negro

| 4 julio, 2018

04/07/2018 Ideal.- Un nuevo incidente en el centro de protección de menores Ángel Ganivet de la capital granadina desembocó ayer en el encierro de un adolescente marroquí en un correccional por la presunta comisión de un delito de odio en el que la supuesta víctima sería un chico negro, un caso sumamente atípico.

El suceso ocurrió este pasado lunes, solo 24 horas después de que la Policía Nacional se viese obligada a intervenir para frenar la enésima pelea declarada en ese establecimiento. Dicho episodio se saldó sin detenidos, pero el del lunes acabó ayer en los juzgados de Menores. Los dos implicados residían en el Ángel Ganivet y, al parecer, se suscitó una discusión entre ellos que fue subiendo de tono. El chaval norteafricano, supuestamente, llegó a amenazar de muerte a su compañero subsahariano y también lanzó contra él improperios despectivos sobre el color de su piel, según la denuncia presentada ante la Fiscalía de Menores.

 

En este sentido, el ministerio público, y debido «a la gravedad de los hechos», solicitó al juzgado el internamiento cautelar del menor en un centro para menores infractores, esto es, para delincuentes infantiles y juveniles. Esta medida, que es similar a la prisión provisional que se aplica a los adultos, puede prolongarse durante seis meses, ampliables a tres más si se demora la celebración de la vista oral del juicio.

El supuesto agresor, que pidió perdón por su comportamiento y alegó que su reacción se debió a que le habían robado, y la víctima son lo que las autoridades llaman menores no acompañados, es decir, ‘niños-patera’ que han cruzado el Estrecho clandestinamente para intentar buscarse la vida en España u otros países de Europa.

Ambos convivían en el Ángel Ganivet junto a varias decenas más de jóvenes procedentes de distintos países de África, lo que, en ocasiones, ha producido situaciones de rivalidad entre ellos, principalmente entre los originarios del norte del continente vecino y los chavales subsaharianos.

El presunto agresor llevaba cinco años en España. Primero pasó a Melilla, donde dormía en la calle y luego se embarcó clandestinamente en un buque con destino a Motril. Después vivió en distintos puntos de España hasta que volvió a Granada.

El delito de odio, que es raro en el ámbito de la justicia de Menores, está pensado para castigar a quienes fomenten, promuevan o inciten directa o indirectamente la hostilidad, discriminación o violencia contra un grupo o una persona por motivos racistas, antisemitas u otros referentes a la ideología, religión o creencias, etc.

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