El neonazismo recorre una Europa en crisis

| 3 mayo, 2015

Partidos fascistas ganan espacios en los congresos europeos

 nazismo-GSERGIO. J. DUQUE. Z. ÚLTIMAS NOTIICAS.- El fascismo se cura leyendo, escribió Miguel de Unamuno; pero curiosamente hoy, a 70 años del fin de la Segunda Guerra Mundial o Gran Guerra Patria, este parece no haberse curado del todo mientras las ideas derrotadas del nazi-fascismo se asoman amenazantes en una Europa en crisis. 

Así, el horror olvidado por muchos pretende dar carta blanca a movimientos que reivindican el discurso de Hitler y Mussolini en el viejo continente.
En ese sentido, Sabby Dhalu, secretario de la Unidad contra el Fascismo de Reino Unido, entrevistado por Telesur, señaló que «hoy en día hay (en Europa) organizaciones que son abiertamente neonazis». Así, agrupaciones que profesan de forma explícita dicha ideología, como Amanecer Dorado en Grecia y Svoboda en Ucrania, vienen ocupando la atención de los medios y curules en los parlamentos de sus países.
A estas se suman otros partidos, como el Frente Nacional francés, fundado por Jean-Marie Le Pen, con un discurso crítico de la inmigración que hoy simula moderarse en manos de su hija Marine Le Pen; el cual, según puede verse en el sitio europarl.europa.eu, fue el partido francés más votado en las elecciones para el Parlamento Europeo en mayo de 2014, logrando 23 curules.
Por su parte, en Alemania, cuna del nazismo, hacen vida movimientos como la Alternativa para Alemania (ultraderecha) y el Partido Nacionaldemócrata de Alemania o NPD, abiertamente filonazis; este último, ocupó de 2004 a 2014 espacios en el parlamento de la región de Sajonia y desde mayo del pasado año -de acuerdo con Infobae.com- cuenta con un diputado en el Parlamento Europeo.
De hecho, parte importante de todos estos partidos se juntan en la derechista Alianza Europea de Movimientos Nacionales que, según su sitio web aemn.info, cuenta con toldas como el Movimiento Social Flama Tricolor de Italia, el Partido Nacional de Eslovenia o el Movimiento Jobbik en Hungría.
Vale señalar que a estas expresiones político-electorales se asocian brigadas de calle como el Sector Derecho (Ucrania), el Movimiento Social Republicano (España), el Movimiento Social Italiano Derecha Nacional o la desaparecida Guardia Húngara, vinculada -de acuerdo con Spiegel.de- al partido Jobbik.
De este modo, grupos de corte paramilitar como el ucraniano Batallón Azov, que -según Sputniknews.com- se relaciona con Sbovoda, de acuerdo con la organización Ukraine Human Rights, citada por Publico.es, incurren en actividades terroristas como el asesinato de prorrusos en las zonas de conflicto (abril de 2015) o en masacres como la ocurrida en Odessa en mayo de 2014, donde «incendiaron un campamento de manifestantes y luego prendieron fuego a la Casa de los Sindicatos, en cuyo interior quedaron atrapados activistas
‘anti Kiev’, dejando como resultado casi 50 muertos y unos 250 heridos», reportó Russia Today.
Renacer del horror
«Las agrupaciones ultraderechistas hacen oír sus voces y sus ideas se propagan con mayor fuerza debido a la tempestad económica que atraviesa la zona euro», puntualiza Heike Radvan Amadeu, de la Fundación Amadeu Antonio, una ONG alemana dedicada al combate de la intolerancia y el ultraderechismo. «Esta crisis financiera ha afectado a todos. Los grupos de extrema derecha han encontrado a los culpables de sus problemas. ‘No es culpa del pueblo’, es el discurso de la derecha para reclutar», explicó al canal RT.
«La crisis económica de Europa favorece electoralmente a los partidos neonazis«, denunció en 2013 el Congreso Mundial Judío. Un informe de la organización presentado en Budapest señala que «el número de representantes en los parlamentos aumenta poco a poco acompañado de un mensaje nacionalista, anticapitalista y antisemita». Advirtió el mismo que los ataques de estos partidos -que ganan terreno en varios países de Europa- están dirigidos a las «minorías no blancas»
En este sentido, el analista británico Robin Shepard, de la referida organización, afirmó a la AFP que «la ideología neonazi está en ascenso en el sistema de partidos políticos».
Ciertamente, Vladimir Zaemsky, embajador de la Federación Rusa en Venezuela, comenta que «a pesar de la derrota en 1945, el nazismo jamás fue rechazado por completo en algunos círculos de Occidente». Así, considera el diplomático, que hoy en día hay «una tolerancia criminal de círculos gubernamentales de ciertos países frente a múltiples ejemplos de glorificación de lo que fue la peor pesadilla en la historia mundial».
Hay que recordar -agrega- que el neonazismo «nació como una política extremista con rasgos populistas y que ofrecía una visión simple de las causas de la crisis económica europea, a partir de la cual surgieron las teorías de supremacía étnica y otras barbaridades» que hoy se repiten.
«Cuando los grupos fascistas buscan fortalecerse, sea en las urnas o en las calles, no podemos ignorarlos», es el consejo de Sabby Dhalu. «Tenemos que organizar y reunir la mayor coalición contra ellos; si los fascistas ganan fuerza, todos perdemos. Por ello debemos unir un amplio sector de la sociedad en su contra. La unidad es importante», aseveró.
 
LA ULTRADERECHA RETOMA EL VIEJO MUNDO
 
Svoboda (Libertad)
Fundado en 1991 como Partido Social-Nacional de Ucrania, cambió su nombre al actual en 2004 procurando distanciarse del legado de Stepan Bandera, un colaboracionista pronazi durante la II Guerra Mundial.
En 2013-2014 el partido fue muy activo en las revueltas que derrocaron a Víktor Yanukóvich, siendo luego parte del gobierno de Arseniy Yatsenyuk.
Es reconocido por contar entre su militancia a figuras xenófobas y racistas como su líder Oleh Tyahnbok, que según la nota Vínculos neonazis del Gobierno ucraniano, publicada por Telesur, prometió liberar Ucrania de «la mafia judeo-moscovita»; y aunque en las elecciones de 2010 alcanzaron 37 escaños en la Rada o parlamento, en los comicios de 2014 retrocedieron a 4,7% sin lograr diputados, destacó Eldiario.es.
Jobbik (Movimiento por una Hungría Mejor).
Fundado en 2003, se convirtió en 2009 en la tercera fuerza electoral de su país con 3 representantes en el parlamento europeo, capitalizando así los votos del derechista Partido Justicia y Vida de Hungría.
Actualmente, a pesar de un aparente giro «hacia el centro», anunciado por su líder Gabor Vona; de acuerdo con Nick Thorpe, de la BBC, «los críticos lo ven incluso como un movimiento neonazi de extrema derecha».
Con 3 representantes en el Europarlamento y 24 en el parlamento nacional obtenidos en 2014, dice este medio, Jobbik es «el partido nacionalista de mayor éxito en Europa en los últimos años» causando preocupación en Europa, según The Independent.
Asociación Popular Amanecer Dorado
Fundado en 1980 por jóvenes nacionalsocialistas griegos y simpatizantes de la dictadura de los coroneles, según LaVanguardia.com, Amanecer Dorado tiene entre sus militantes a figuras como su líder Nikolaos Mijaloliakos que «no dudan en exponer públicamente sus ideas xenófobas y su opción por la mano dura contra los inmigrantes, a los que califican de ‘escoria humana’ «, reseña el medio.
Cuenta con 3 representantes en el Parlamento Europeo y 17 en el parlamento nacional, logrados en enero de 2015, que son parte de sus 69 militantes que -de acuerdo con El Mundo- serán juzgados por actos terroristas, agresiones a izquierdistas e inmigrantes, al igual que asesinatos y violencia racista, por lo que podrían permanecer 20 años en la cárcel.
La historia reivindica al Ejército Rojo
Las tropas rusas liberaron los mayores campos de concentración
Sd-. «Solo 13% de los europeos cree que el Ejército de la Urss jugó el papel principal en la liberación de Europa del nazismo» reflejó una encuesta de ICM Research realizada entre marzo y abril de 2015, reseñada por RT.
No obstante, existe una historia que reivindica aquel sacrificio.
Victoria antifascista
Cuando en Moscú eran las 12:43 de la madrugada del 9 de mayo (10:40 pm del 8 de mayo, hora central europea) de 1945, en la zona berlinesa de Karlshorst, los comandantes alemanes, encabezados por el mariscal Wilhelm Keitel, firmaron ante el mariscal soviético Georgui Zhúkov la capitulación nazi que sellaba el fin de la Gran Guerra Patria o II Guerra Mundial. 
Antes, el 7 de mayo, en Reims, al noreste de Francia, el jefe del Estado Mayor del Alto Mando de las fuerzas armadas alemanas, el general Alfred Jodl, firmó el acta de rendición alemana ante los aliados, encabezados por EEUU y Gran Bretaña; sin embargo, la Urss reclamó la capitulación alemana ante sus fuerzas en Berlín, centro del poder nazi.
Finalmente, las continuas derrotas alemanas habían conducido a la caída de Berlín ante las tropas de los mariscales soviéticos Zhúkov y Kónev.
El 9 de mayo de 1945, la primera página de Últimas Noticias anunció: «Anoche fue ratificada la rendición incondicional de Alemania entre las ruinas de Berlín». En la página cuatro se reproducían las palabras del mariscal José Stalin ante el pueblo ruso: «La Alemania fascista ha sido puesta de rodillas por el Ejército Rojo».
Era el final de una conflagración que comenzó para la Urss el 22 de junio de 1941 con la operación nazi «Barbarroja» y que fue derrotada por las tropas soviéticas bajo el rigor del invierno.
Una guerra que, sin embargo, desde 1939 ya avanzaba con las ocupaciones nazifascistas (lideradas por Alemania e Italia) en Europa Central, Oriental y los países bálticos, extendiéndose hacia el norte de África y Medio Oriente.
Todo ello mientras las fuerzas japonesas avanzaban en el Extremo Oriente y sureste asiático, atacando el 7 de diciembre de 1941 la base estadounidense de Pearl Harbor en Hawai, hecho que marcó la entrada de EEUU al conflicto. El día 8, ante el Congreso de su país, el presidente Franklin Roosevelt pidió «declarar que (…) existe un estado de guerra entre EEUU y el Imperio de Japón«. Cuatro días después entraría en guerra con Alemania.
A finales de 1942 y durante todo 1943, tras resistir al avance nazi, las fuerzas de la Urss se impusieron en Stalingrado (hoy Volgogrado) y Kursk, sellando el inicio del avance soviético hasta Berlín.
El 6 de junio de 1944, tras la Conferencia Tridente de mayo entre Stalin, Churchill y Roosevelt, las tropas aliadas de occidente -lideradas por EEUU y Gran Bretaña- desembarcaron en Normandía, Francia, e iniciaron su avance hacia la capital alemana. Paralelamente, a su paso, los soviéticos liberaron amplias regiones ocupadas por los nazis en Europa Oriental y este de Alemania, incluida Berlín, donde Hitler se suicidaría ante el avance del Ejército Rojo el 30 de abril.
Como resalta la web del Museo histórico estadounidense del Holocausto, Ushmm.org, «las tropas de la Urss liberaron un número importante de víctimas de los campos de concentración». Las fuerzas soviéticas fueron en julio de 1944 las primeras en encontrar el campo nazi de Majdanek en Polonia. Desde entonces emanciparon los campos de exterminio de Belzec, Sobibor y Treblinka. En enero de 1945 liberaron Auschwitz, el campo de exterminio más grande, para avanzar sobre otros campos en los países bálticos. 
Al final de la Gran Guerra, destacó el embajador de Rusia en Venezuela, Vladimir Zaemski, «el pueblo soviético perdió más de 26 millones de personas durante la Gran Guerra Patria».
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La gran amenaza a un mundo indiferente
 
Más de 65 millones murieron en la Segunda Guerra Mundial
Transcurridos 70 años de la victoria aliada sobre el nazifascismo en la Segunda Guerra Mundial o Gran Guerra Patria, hoy encontramos testimonios y reflexiones que advierten sobre el resurgir de aquellas ideas que propiciaron un horror que -según cifras del sitio necrometrics.com, basadas en una veintena de fuentes como El balance estadístico de la II GM, de Ellis John- produjo más de 65 millones de víctimas mortales entre civiles y militares.
La historia de Hillo Ostfeld, junto con su esposa Klara, como sobrevivientes del Holocausto, es el relato de una tragedia que costó la vida a sus padres, hermano y seres amados cuando apenas contaba con 15 años. Hoy, a través de su mensaje en conferencias y medios, mantiene firme su batalla contra la indiferencia.
Precisamente, para este rumano radicado en Venezuela desde hace más de 62 años y quien vivió los rigores del confinamiento en manos de los nazis, hoy la humanidad es «indiferente». “El mundo no está haciendo nada ante lo que sucede en Europa y el Medio Oriente. Guarda la misma indiferencia que nos ha llevado a todas las guerras”, asegura.
De acuerdo con él, hay también una falta de dirección, ya que no hay líderes como los de la Segunda Guerra Mundial. «Hoy en día, cuando veo a los líderes del mundo, no veo comparación», manifiesta. «Igualmente, es el tema de la comodidad, de la ‘buena vida’; la gente dice: ‘Bueno, esto no me pasa a mí, eso pasa allá’, pero realmente no saben que lo que pasa allá puede pasar acá», asevera con pesar.
Carolus Wimmer, alemán de nacimiento y diputado venezolano al Parlamento Latinoamericano, va más a fondo. Observa que hoy la Unión Europea y EEUU apoyan el intento de rehabilitación histórica y la reivindicación de los fascistas en los países bálticos y Ucrania, quienes durante la II Guerra Mundial se alinearon con los nazis: «Los llaman ‘luchadores por la democracia’ porque lucharon contra el Ejército Rojo y el poder soviético».
Aunque son bien conocidos los crímenes fascistas de las «legiones de los SS», del llamado «Ejército Ucraniano por la Liberación» y de otras organizaciones similares, comenta Wimmer, las presentan a las generaciones más jóvenes como «patriotas» y «demócratas». «En los países bálticos, la propaganda oficial llegó incluso al punto de presentar los campos de concentración como ‘centros reformatorios», añade.
Recientemente, la Unión Europea y EEUU, agrega el parlamentario, intervinieron abiertamente en los acontecimientos en Ucrania con el fin de derrocar el gobierno electo: «No dudaron en apoyar incluso a fuerzas fascistas con el fin de promover sus diseños geopolíticos».
En ese sentido, según Vladimir Zaemsky, embajador de Rusia en Venezuela, «los gobiernos de ultraderecha en los países como Estonia, Lituania o Ucrania se esmeran en tachar el pasado vergonzoso de sus antecesores de los tiempos de la II Guerra Mundial y tratan de presentar a sus veteranos, cómplices de los crímenes nazis, como unos luchadores por la democracia». En el fondo de todo eso, «vemos los mismos ideales de Hitler, de la supuesta superioridad y el deseo de suprimir a los que piensan diferente».
Guerra por capítulos.
«Yo veo el peligro», dice Ostfeld visiblemente preocupado. «Si alguien me hubiera preguntado hace 20 o 30 años si podría haber otro holocausto, habría dicho que no; hoy no estoy tan seguro», afirma.
«Lo que está pasando en el mundo -dice este sobreviviente del gueto de Sargorod-, tanto en Medio Oriente como Europa, donde surgen organizaciones integristas y nazifascistas una y otra vez, nos permite ver que la historia se repite mientras los líderes no se percatan de lo que está pasando».
Ostfeld agrega: «Hoy en el mundo se está viendo casi como una Tercera Guerra Mundial, pero por capítulos. Sucede en uno y otro lugar, pero si sumamos todo en conjunto, nos damos cuenta de que el mundo no anda bien».
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No hay que olvidar la experiencia de horror  
Voces niegan el Holocausto judío

y el rol de la Urss en la derrota de Hitler
La corriente negacionista del Holocausto y del rol liberador de la Unión Soviética no resulta extraña en la Europa y el mundo actuales. Voces como las de Jean-Marie Le Pen, del Frente Nacional de Francia, reproducen un discurso que niega la tragedia y cala peligrosamente en ciertos sectores abrumados por la crisis.
Hillo Ostfeld, quien fue liberado por los soviéticos del campo de concentración en Auschwitz, observa con preocupación ese fenómeno y nos dice que «Europa está lleno de antisemitismo» y de quienes niegan la historia que -como muchos- él mismo padeció.
En ese sentido, Carolus Wimmer, secretario de Relaciones Internacionales del PCV, resalta que hoy la Unión Europea juega un papel principal en la «histeria anticomunista». «El bloque europeo estableció el 9 de mayo como Día de Europa, anulando el Día de la Victoria de los Pueblos, para así desconocer el legado de la Urss», comenta.
La pretendida falsificación de la historia se ve cada 16 de marzo en las calles de Riga, capital de Letonia, la cuales son tomadas por ex oficiales lituanos de la legión Waffen SS, en un desfile donde portan estandartes y símbolos de reivindicación del nazismo. Con la anuencia del gobierno de Andris Berzins, reseña AFP, se hacen acompañar de nuevas generaciones que enarbolan las banderas nazis en un país cuya historiografía oficial -como reseña el documental RenaiSSance, de RT- niega, por ejemplo, la existencia del campo de concentración de Salaspils.
Algo muy similar sucedió en las cercanías del septuagésimo aniversario de la liberación de Auschwitz, el 27 de enero, cuando el canciller de Polonia, Grzegorz Schetyna, de acuerdo con la cadena alemana Deutsche Welle, «desató una ola de críticas afirmando que el campo de exterminio había sido liberado por ucranianos» y no por los rusos.
Ante el negacionismo y la falsificación histórica, el embajador ruso en Venezuela, Vladimir Zaemsky, reflexiona: «La gente nunca debe olvidar la experiencia horrorosa que el mundo vivió hace 70, 75 años» para conjurar así el resurgimiento del nazismo.

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