El arzobispo de Barcelona aparta al cura homófobo de L’Hospitalet que dio una misa a la División Azul

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Juan José Omella concede a Custodio Ballester un “permiso de ausencia” para que se tome “un año sabático”, apartándole así de sus funciones. Ballester afirmó en una misa que la homosexualidad es “un pecado gravísimo” y dedicó otra misa a División Azul, llenando la iglesia de simbología fascista

EFE.- El cardenal arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, ha apartado de sus funciones al cura homófobo de L’Hospitalet de Llobregat Custodio Ballester concediéndole un “permiso de ausencia” para que se tome “un año sabático”.

Ballester, rector de la parroquia de la Inmaculada Concepción de L’Hospitalet, ha sido objeto de numerosas críticas en los últimos meses por sus declaraciones homófobas, tras afirmar en una misa que la homosexualidad es “un pecado gravísimo”. El pasado año, además, fue objeto de denuncia por dedicar una misa a la División Azul y llenar la iglesia de simbología fascista.

El Arzobispado de Barcelona ya anunció a finales de 2016 que tomaría medidas contra el cura Ballester por oficiar una misa en honor de la División Azul en la que se exhibieron enseñas franquistas y los asistentes alzaron el brazo en saludos fascistas. Sin embargo, el sacerdote continuó al frente de la parroquia y en junio volvió a desatar la polémica con una misa homófoba.

La Generalitat incluso abrió un expediente sancionador al párroco por sus manifestaciones contra la homosexualidad y las remitió a la Fiscalía de Delitos de Odio por si constituían un delito. El cura afirmó en una homilía pronunciada en una misa el pasado 24 de junio que el mundo está “podrido y pervertido” y que si los curas no dicen la verdad, la sociedad acabará pensando que “eso de ser gay está bien, que es guay”.

En más de una ocasión, el consistorio de L’Hospitalet –empezando por la alcaldesa, Núria Marín–, vecinos y entidades municipales han pedido la destitución de este cura por sus discursos, e incluso dentro del propio colectivo de curas algunos han expresado internamente su malestar con las posiciones radicales de este sacerdote.

El Arzobispado, de hecho, ya había ordenado al párroco que moderara sus opiniones y no hiciera arengas políticas desde el púlpito, órdenes que Ballester había desobedecido. Esta desobediencia y el malestar que sus opiniones causan en Omella, de un talante más abierto y próximo a las tesis del Papa Francisco, han hecho que el cardenal arzobispo mueva ficha y aparte a Ballester de sus funciones, concediéndole “permiso para un año sabático”, según consta en el boletín de la archidiócesis.

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