Crece la inquietud en Europa sobre la injerencia rusa en Cataluña

, | 9 noviembre, 2017

LUCÍA ABELLÁN. EL PAÍS.- Europa observa con inquietud cómo poderes ocultos en Rusia aprovechan cada amago de crisis europea para desestabilizar el continente. El último ejemplo es la tensión en Cataluña. Tras los intentos de influir en las elecciones alemanas, en el referéndum holandés sobre Ucrania y hasta en el Brexit, un creciente número de voces en la UE observan con preocupación el nuevo episodio de injerencia, ahora en España.

El eurodiputado rumano Victor Bostinaru dice tener indicios de esa intromisión rusa a favor del separatismo catalán. “Cataluña es otro caso de interferencia perversa. Los datos de inteligencia confirman que al menos una parte de los hackers que promovían determinadas campañas online estaban en Rusia”, asegura Bostinaru, vicepresidente del grupo socialdemócrata en el Parlamento Europeo. “No hay que ser ingenuos: detrás de esas palabras y esos eslóganes favorables al independentismo hay intenciones ocultas”, alerta. Bostinaru, historiador de formación, defiende las medidas que ha aplicado España frente al desafío secesionista: “Un Estado tiene todo el derecho de usar todos los recursos necesarios para garantizar la integridad territorial del país”.

Este representante llama la atención sobre el hecho de que no son solo los pequeños países de la UE los que sufren ese intento de desestabilización por parte de Moscú. “Está claro que la UE no se ha preparado suficientemente para hacer frente a esta amenaza, hay que hacer mucho más”, insta. El Grupo Socialista en el Parlamento Europeo ha diseñado una estrategia para reforzar la defensa europea, con la ciberseguridad como uno de los principales objetivos.

Bostinaru no es el único que exige a Bruselas medidas más contundentes. Diputados y expertos de más de 20 países han firmado una declaración que urge a la alta representante para la Política Exterior Europea, Federica Mogherini, a actuar con más contundencia por casos como el catalán. Los firmantes del texto, denominado Declaración de Praga, provienen en buena medida del bloque del Este europeo, más consciente de los intentos de desestabilización por parte de Rusia. También figuran académicos y analistas estadounidenses.

“Mientras que Estados Unidos está investigando una intromisión claramente hostil en el santuario de su democracia –la interferencia en el proceso electoral-, no se ha iniciado ninguna investigación de ese tipo en Europa. Es así pese a que ha habido casos claros de interferencia descarada en el referéndum holandés, en el británico, en el italiano en las elecciones francesas y, más recientemente, en las elecciones alemanas y en el referéndum catalán”, alerta el texto. Los firmantes exigen medidas inmediatas, entre ellas triplicar la capacidad del centro que ha constituido la UE para contrarrestar la propaganda rusa (East Stratcom Task Force), hoy muy modesto. También piden una mayor cooperación entre los países europeos y la OTAN. En la actualidad la UE y la Alianza Atlántica ya trabajan conjuntamente, pero a un ritmo insuficiente frente a la magnitud del desafío.

Los embajadores de Exteriores ante la UE abordaron este mismo miércoles la necesidad de incrementar los recursos de esa unidad europea contra la influencia rusa. Todos los Estados miembros coinciden en reforzarla, según las fuentes consultadas, aunque falta el impulso necesario para acordar esa ampliación, que debería ser sufragada por los países miembros.

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