Condenan a seis meses de libertad vigilada al menor que agredió a Alejandro, el niño acosado de Olula del Río

| 26 julio, 2017

Meses después de la paliza, el supuesto agresor dijo a la madre, en presencia de Alejandro, que se le iba a caer el pelo, e hizo gestos de que cortaría el cuello a su hijo. La víctima fue agredida a principios de curso por el menor ahora condenado, y desde entonces permanece encerrado en su casa, sin ir a clase, por depresión

MIGUEL CABRERA. EL MUNDO.- El Juzgado de Menores de Almería ha condenado a seis meses de libertad vigilada por un delito de amenazas leves al adolescente de 14 años que a principios del pasado curso agredió en el IES Rosa Navarro de Olula del Río a otro niño un año menor, Alejandro, quien desde entonces permanece recluido en su casa con una severa depresión provocada por los golpes y otros episodios anteriores de acoso escolar, según han denunciado sus padres.

La condena no llega, sin embargo, por aquella agresión que provocó la depresión y el ‘encierro en sí mismo’ del menor, sino por unos hechos sucedidos meses después, a finales de enero de este año, cuando el presunto agresor se presentó en las inmediaciones de la casa de Alejandro y, cuando llegaban éste junto a su madre, Inmaculada Rivas, comenzó una discusión con ella, a la que dijo “de modo insistente: ‘se te va a caer el pelo’, al tiempo que se refería a su hijo haciendo un gesto de cortarle el cuello, expresiones que le profirió con el ánimo de atemorizarla”, según señala la sentencia como hechos probados.

El juez considera acreditada la existencia de las amenazas vertidas por el acusado sobre la denunciante y su hijo, a pesar de que el acusado lo negó en la vista oral. Así, por una lado, la denunciante, la madre de Alejandro, declaró que al llegar a casa en coche con su marido y sus hijos, el acusado y un amigo se hallaban sentados en el portal y no les dejaban pasar. Fue entonces cuando el menor le dijo: ‘se te va a caer el pelo‘ y, respecto de su hijo, le dijo lo mismo al tiempo que hacía el gesto de cortarle el cuello. Añadió que en ese momento llegó un conocido que presenció los hechos, y que su marido tuvo que llamar a la Guardia Civil. Esta versión fue corroborada por el citado testigo, quien manifestó que vio a los dos menores en el portal de la denunciante, enfrentados a ésta y gesticulando, y oyó decir ‘a tu hijo se le va a caer el pelo’.

Por el contrario, el acusado negó los hechos enjuiciados, alegando que se hallaba con su amigo en la zona, y declaró que la denunciante llegó en coche, se les quedó mirando y luego sacó el móvil, por lo que se sintieron intimidados y se marcharon, aunque según su amigo la mujer les había seguido con el coche.

El magistrado entiende que entre las medidas que pueden adoptarse, de conformidad con la naturaleza y gravedad de los hechos, las circunstancias personales, familiares y sociales del menor, así como sus antecedentes, procede imponer al acusado la medida educativa solicitada por el Ministerio Fiscal, consistente en seis meses de libertad vigilada que contemple diferentes contenidos, como apoyo al control normativo familiar, seguimiento escolar, y asistencia a un taller de control de impulsos.

Esta sentencia llega una vez que el curso ha terminado sin que Alejandro haya vuelto a clase -desde la agresión, a finales de septiembre de 2016-, y de que desde la Consejería de Educación se decidió que acudiera una profesora a su casa para darle lecciones hasta el fin del curso.

Como consecuencia de la agresión, el menor cayó en una gravísima depresión que le ha mantenido buena parte de este tiempo encerrado en su habitación con insomnio, pesadillas, y que ha obligado a medicarle con ansiolíticos y antidepresivos. El juicio por esta causa, pues los padres presentaron una denuncia contra el agresor y contra el centro escolar, está todavía pendiente. Para Juan Padilla, abogado de la familia del menor, al menos esta primera sentencia condenatoria “abre un poco de luz y ha mejorado el ánimo de Alejandro, puesto que empieza a encontrarse un poco más protegido“.

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